Gondwana conectó la música al corazón

Por: Luis Rodríguez / Fotografías: Martha Vargas (Acid Diamond).

La agrupación Gondwana en su regreso a la Ciudad de México realizó un concierto especial lleno de paz, amor y música, en compañía de Antidoping y de un público armónico que cantó en todo momento en la Carpa Astros.

Antidoping: la fuerza de los guerreros

13233200_10208479021109383_23058682_n“La noche cayo en el barrio” y la energía albergo el recinto, la fulminante oscuridad y la escaza luminiscencia de la luna no fueron frenos para que la paz se inhalará. Suave ritmo que eleva sin yerba a las y los guerreros, un “Esfuerzo universal”. La muestra: “Sal a caminar” y reencuentra quien eres.

Baile de cuerpos como la medicina perfecta para la frustración, esfuerzo de energía y carga natural, más fuerte que la sociedad, que las leyes, que la política, es pensamiento y poesía convertida en música.

“¡Qué bueno que estamos vivos esta noche!”, se escuchó de Jacobo Govea, quien repartió sonrisas espejo. “Take five”, “Whatta life” y “Aquí Jah”, regresaron los años encima de todos, la época de amor de estudiantes, de hijos, de hermanos, en donde la felicidad reinaba. Porque el verde es tranquilidad y hermosa vida.

13220052_10208479021029381_946390782_n“Vida”, volar con los ojos tan abiertos en un paraíso llamado Ciudad de México, porque “A la vuelta de la esquina” en todo infierno debe haber un templo de meditación y purificación. “Brilla”. Fracción de la alegría de los hombres.

Advertencia: El siguiente texto contiene una serie de párrafos implícitos unidos a los acontecimientos durante el concierto de Gondwana en la Carpa Astros. En caso de leerlo, la interpretación que le de cada individuo será la correcta, según sus propios términos y estado emocional.

Gondwana: el canto hermoso para los hombres

13227895_10208479019989355_858790642_nHe visto el canto del hombre, el amor de su naturaleza y de su propia vida, el “Fuego”, cada aspecto que encuentra de ésta, sus mejores melodías son para lo mejor de sus días, lo mejor en sus corazones. Cada tono es una plegaria a la existencia, una locura que envuelve y congrega a cientos de personas, el viento brilla y deja la fragancia por la única y verdad de la existencia. “Antonia”.

He visto el baile del hombre, con cada flexión o impulso corporal demuestran un complicado ritual de alegría y felicidad, “Divina verdad”, brincos que son explosiones de euforia y pasión que deja ver la efervescencia que pueden llegar a mostrar una especie que busca un mejor mañana, al dejar en un pedestal los mejores momentos del ayer, “Mal de amor”,  y con las manos al aire para acariciar ese pedazo de futuro que les espera. “Piensa en mí”.

13219832_10208479020069357_1501202749_n“Verde, amarillo y rojo”, las estrellas bajan para hacerle compañía a los hermanos vivos y a las hermanas de vida sagrada. “¡Están cantando hermosamente, se pasaron! Así que un regalito para ustedes es `Cuando la lluvia pare´”, se escuchó de la voz de Mc Jona, para que sus hermanos pudieran entender los latidos del corazón de la madre naturaleza.

He visto el amor del hombre, su forma de mirar con los ojos cerrados y guiarse solamente con el sentido de la ilusión fresca, conectada con la dulzura de la sinfonía de sus hermanos. La forma en que besan y toman la delicada piel de otros cuerpos, “Mi princesa”, el aroma de hojas que llegan a empañar en el iris, la excitación de los órganos extrasensoriales, sin siquiera saberlo congelan el tiempo y guardan una placa de aquellos momentos, no como trofeo, sino como recuerdo, como “Armonía de amor”.

13249455_10208479020189360_1064807134_nHe visto al hombre reír, incluso llegar a un llanto provocado por esta acción. “Aire de Jah”,  desde los niños divirtiéndose enérgicamente y las mujeres con la glorificación de su belleza en sus rostros, la sonrisa les llega a invadir como reacción farmacéutica natural. “Felicidad”, ¿por qué sonreír? La pregunta sería mejor planteada de esta forma: ¿por qué no sonreír, si esa es la naturaleza humana?

13231194_10208479020149359_832548241_nHe visto la forma humana, el lado lleno de luz que los caracteriza y les da su condición como protectores naturales del planeta, porque hace siglos fueron los seleccionados para tal labor titánica, por su delicadeza, por su calor, por su fragilidad, por sus sentimientos, por su buen juicio, por pensar y actuar de manera justa, “Nuestros sueños”.

Ese es el hombre que logre ver, no a aquel que alimenta la oscuridad en su corazón, que permite ser dominado por las sombras dentro de la caverna, arrodillado ante el miedo y la ignorancia, “Dime”; el hombre justo llora por la autodestrucción de su hermano, el hombre injusto se burla de él mismo.

“No quiero ir a la guerra”, he visto la vida humana, de las mujeres y de sus hombres, del cariño con el que se protegen, conectan en versos análogos o digitales distintas formas de virtudes, la sabiduría que enseñan y aprenden para después compartir con los suyos, su camino hacia la felicidad y la esperanza de ser eternos en la memoria, su elixir espumosa de locura liquida que transgrede la realidad en un instante de acción-reacción determinado por factores sociales e intrapersonales: “Sentimiento original”.13235936_10208479020109358_985573206_n

La ardiente y fructífera radiación que emanan en cada acto de vida, da gusto poder verlos y saber que pese a todo, seguirán vivos y viendo al cielo, con la poderosa ilusión de poder llegar tan lejos como sus sueños. Esa fusión global de lo mejor del hombre su unió en una sola oración: “Could you be loved”.

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