Por: Enrique Guerrero
La nueva cinta de Steven Spielberg es una historia que recuerda bastante a sus clásicos de la ciencia ficción, pero eso puede llegar a ser negativos, no solo positivo.
Llega a las salas de cine el Día de la Revelación, que narra la historia de Maggie una presentadora del clima, que comienza a experimentar fenómenos extraños que podrían estar relacionados a una conspiración llevada a cabo por disidentes de una organización gubernamental para buscar revelar la existencia de vida extraterrestre en la tierra.
Es increíble ver a Spielberg dirigir, potencializa las escenas de una manera como nadie, hay una secuencia en un tren que es de bastante emoción, además que recuerda a una escena de su película anterior Los Fabelman, y hace que esboces una sonrisa de ver en lo que esta leyenda viva ha logrado hacer.
La película es definitivamente una secuela espiritual a la gran Encuentros Cercanos del Tercer Tipo, no solo por la temática de seres extraterrestres, sino porque aborda personajes involucrados en el conflicto desde la obsesión y la incertidumbre, además que toca temas como la empatía y el conocimiento como la mayor prueba de superioridad cultural.
La película se “cocina” lento, se toma su tiempo para desarrollar situaciones y personajes, pero llega un punto, en el acto tres, que todo es una vorágine, y cual montaña rusa, donde llegas al punto más alto y toca caer en picada frenética, sinceramente los momentos finales hacen grande a la película.
Esa parte que se toma su tiempo puede ser un negativo, ya que como dije con anterioridad, tiene la estructura de sus épocas doradas de Spielberg, lo que conlleva a que tiene el ritmo de una película de los años 70 y 80, y eso para la audiencia actual, sobre todo la joven, esto puede traducirse a lento y tedioso.
Por lo que en definitiva solo los amantes del género y por supuesto del cineasta son los que podrían disfrutar de esta obra sin tema alguno, pero posiblemente para la mayoría sea una película aburrida.
El elenco está lleno de grandes estrellas, y que hacen un trabajo excepcional, básicamente la química entre ellos es muy buena, son personajes muy Spielberg, no necesitan tanta profundidad para poder conectar con ellos y que emanen carisma en pantalla.