El asesino entre nosotros: El teatro con una función social

Por: Arturo Lozano

Los cánones que se manejan hoy en día hablan acerca de una igualdad entre el hombre y la mujer, el gran triunfo que tuvo la sociedad al final de la segunda guerra mundial, fue la declaración de los derechos humanos universales en los cuales se dicta que ante todo, somos iguales, no somos hombres, no somos mujeres, somos seres humanos y para llegar a la claridad de ese pensamiento se tuvo que luchar por todavía muchos años, incluso desde inicios de la revolución francesa.

21744383_791675704345356_1046924192_nTodo este antecedente histórico lo doy porque a estas alturas de la vida uno pensaría que como civilización y sociedad podemos aspirar ya a cosas más elevadas, que realmente ha existido un progreso. Desafortunadamente las cosas no son así. Pareciera como si en cada generación se tiene que volver a iniciar todo desde un principio.

Y es que la educación es continua, no puede detenerse, el momento en que esto sucede comienza todo a distorsionarse y lo que es bueno se vuelve malo y lo que es malo se vuelve bueno. Ahí es donde se aproxima la obra como función social que cumple al denunciar los feminicidios, que toman como casos los que incorrectamente se les llamaron “las muertas de Juárez”, esto al buscar normalizarlo como si se tratase de un sector únicamente.

La trama sitúa a una periodista haciendo la investigación de una adolescente21741425_791675711012022_30148189_n desaparecida la cual después  es encontrada muerta en el desierto. A medida que el caso va avanzando se empiezan a hilar más casos en el cual se ve una mezcla de corrupción política y social. Cada uno muestra la realidad sobre el peligro que implica ser mujer en una sociedad que se encarga, de volverlos objetos que pueden ser desechados.

A medida que la trama va avanzando se puedan mostrar los diversos participantes que son implicados en todo esto y entre esos está uno mismo, ya que más allá de buscar culpar al gobierno y tomar alguna bandera política, lo que hace es buscar concientizar al público acerca de la responsabilidad que cada uno tiene, como ciudadano en situaciones cotidianas que fomentan la cultura de denigrar a la mujer.

18193791_1057241241044195_4636739367354643691_nTécnicamente la obra se desarrolla de manera fluida, aprovechando a todos los actores en escena para que ellos funcionen como elementos mismos para estimular la trama con diversos objetos escénicos. Se siente que hay una dirección precisa al tener en un espacio pequeño a más de 14 actores en escena sin que se sientan reducidos.

Cosas tan sencillas como la música que se escucha, lo que se ve en televisión, las películas del cine, en todo esto podemos ver el elemento cultural que insiste en tratar a la mujer como un objeto, a medida que todo esto se desarrolla en la obra, lo que veíamos a una periodista ignorada por el caso, termina volviéndose una víctima más al intentar abrir una caja de pandora.21751519_1166932576741727_4826348491521844251_n

La dramaturgia de Mauricio Jiménez busca describir las muchas maneras en que esta desigualdad imperante se sigue dando en estos días y con la dirección y adaptación de Carlos Corona y Alan Uribe se vuelve un trabajo solido y forma, el cual a partir del día 20 de septiembre al 25 de octubre se estará presentando en la Teatrería.

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