Por: Angélica Camacho
Fotografías: Lulú Urdapilleta / OCESA
El 23 de abril, Depresión Sonora llegó al Teatro Metropólitan con un sold out para presentar Los Perros No Entienden Internet (…Y Yo No Entiendo de Sentimientos), como parte de su tour Vacaciones para siempre.

No era su primera vez en México. Desde 2022 ha venido a tocar aquí. Esta fue su segunda presentación en el Metropólitan, pero la primera con su nombre en la marquesina.
Afuera, empezaban a llegar chicos y chicas, en su mayoría muy jóvenes. Algunos entraban en grupo, otros se despedían de sus papás, que se quedaban esperando. Cerca de la entrada, la merch circulaba entre quienes se detenían un momento antes de pasar.
El inicio fue con La balada de los perros y desde ahí el público se mantuvo metido, cantando, grabando, reaccionando a cada canción.
Poco después de arrancar, Marcos Crespo detuvo el show para contar que alguien del público iba a pedir matrimonio. El momento interrumpió el concierto por completo, con gritos, aplausos y celulares levantados. Terminó y el show siguió.
Más adelante, se escucharon por primera vez en vivo varias canciones del nuevo disco como Cómo sería vivir en el campo, Domingo químico, Desordenarlo todo y Qué pena que nos vayamos a olvidar.

También hubo espacio para lo que ya venía cargando historia. Dos adolescentes y su primer amor, Hasta que llegue la muerte, Tú no me tienes que salvar y Ya no hay verano fueron coreadas de principio a fin.
Durante la noche apareció varias veces el grito de “¡Marcos, hermano, ya eres mexicano!” que se fue repitiendo entre distintas zonas del teatro.
Hacia el final, compartió un mensaje breve. Invitó a bailar, a sentirse bien y recordó que no están solos. El público, en su mayoría muy joven, no solo lo escuchó atentamente, sino que respondió sin soltar el ritmo y la emoción del concierto.
Las canciones de Depresión Sonora conectan con ese público que llenó el recinto. Son letras sobre lo cotidiano, el amor, el desencanto y eso que a veces no se sabe cómo decir, repetidas por quienes estaban ahí como parte de su propio día a día.
En México, Depresión Sonora ha conectado con un público muy joven, evidente en quiénes llenaron el Teatro Metropólitan esa noche. Sus canciones, con letras directas sobre lo cotidiano y lo que cuesta decir, ya suenan como una generación que se reconoce en ellas.