SI NO SE COME, NO LO LEO

Por: José M. Viniegra

14199428_10153778609319147_4863748044579829113_nEscribo. Me di a la terrible/bella tarea de escribir. Lo disfruto. ¿Qué haces cuando –siendo escritor- tienes tu libro en manos? Pues lo acercas a los lectores: librerías como El Sótano, El Péndulo y otras tienen algún libro mío por ahí, en algún anaquel. Algunos amigos dan geniales Likes a mi trabajo. Hemos tenido, junto a la editorial, hermosas presentaciones que son casi veladas a la luz de las candelas. Más, por alguna extraña razón o inclemente augurio, la mayoría de la gente no compra libros (aunque las ferias se llenan de personas que van a curiosear como en un tianguis).

Algunas han confesado abiertamente: “La verdad no3a688d2f-7d15-4317-a62d-6fea0c68895a_x400 leo”. Otras, toman un libro  y lo auscultan de un modo muy curioso, como si se tratase de una pieza de cerámica abstracta y de la cual se preguntasen (lo digo por sus rostros) algo como: “¿Qué es esto y para qué sirve?”, sólo para decir NO nuevamente a obtener su ejemplar. Luego, siguen escuchando en volumen alto y en su celular música de banda (y luego por qué caigo en clichés).

Pero veamos ahora el caso opuesto: visten bien, no confiesan abierta y penosamente que no leen. Tampoco desconocen lo que un libro es. Pero indican un humilde y educado: “ahorita no, gracias”. Otros regalan likes muy sentidos sin adquirir un libro. Gente preciosamente engalanada de atavíos palaciescos, se ofuscan al ser interrumpidos a mitad de una charla tan importante cómo los  eternos dilemas de la vida.

f4478ed4a38f0bd670691531d6e6b2d0Hemos llegado a pensar muchos escritores (uno, los amigos y las editoriales) que posiblemente se trata de la economía; pero la sorpresa estriba en que un par de cafés estarbucsianos cuesta a veces más que la cultura. Las papas que sostienen la solitaria fauna del intestino de dos amigo(s) o la pareja cuestan –Oh, sí- más que un libro, a veces. Dicho sea así: “Si no se come, no lo leo”. En pocas palabras, lo que no sacie los más caníbalescos sentidos en esta contemporaneidad no gusta.

La sociedad incluso dejó de ser materialista. Aún el materialismo estaba conectado aLIBROS INDI (5) cierta estética. Algo así como con la soberbia: antes, el soberbio era el intelectual, el que ostentaba afiches plateados o dorados, autos lujosos, conocimiento o cultura. Ahora la soberbia es de cualquiera que pueda torcer la boca. El grito ya no es del que pone disciplina, sino del que desea desorden en la sociedad. Así, la modernidad se centra hoy en lo que gaste menos esfuerzo: “Felicidad Tetrapack” la llamo. Aquello que diga “agítese y consúmase”. Cosas que dan una felicidad ínfima o absurda pero instantánea.

tetrapakSi me preguntaran por qué no se lee, no se compran cuadros de arte o no se asiste a presentaciones de discos en apoyo a artistas poco conocidos, diré que se debe a -como dirían nuestros amigos del barrio chino- que somos “cabezahueca”. Si me preguntan, además, para qué sirve el arte, diré lo siguiente: “Depende del grado de adormecimiento mental en el que se esté. Si se valora más el materialismo maravilloso que hoy nos embebe de tecnología diré que eso depende de cuánto formes parte ya de los individuos tetrapack que pueblan las calles con miradas vertidas en celulares.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s