¿CUÁNTA AYUDA HAY EN LA VIDA?

Por: José M. Viniegra

ayuda (1)Es posible que hoy en día la ayuda sea, para algunos, uno de los temas menos populares de nuestros tiempos. Es posible, incluso, que haya quien se oponga a dar o a recibir ayuda. Algunos se sienten incómodos con la idea de recibirla y creen que “pueden solos”. Otros, se quejan cuando se les solicita ayuda, evitan darla o incluso la niegan con violencia.

Si lo anterior es difícil de creer, baste poner algunos ejemplos prácticos: alguna vez, por ejemplo,  “esa” persona del trabajo o de la familia te contestó sarcásticamente diciéndote “¿puedes o lo hago yo?” para evitar ayudarte y dejarte “morir solo”. Bueno; qué pena que “esa” persona, al parecer, lo único que ya no puede hacer por otros es ayudar. Es, hasta ese punto o en esa medida, un tanto inservible dentro de la sociedad.ayuda (3)

Otro ejemplo: Te acercaste a alguien para decirle (y esto fue algo muy recurrente cuando éramos niños): “¿Te ayudo?”. Y esa persona, aterrorizada por sus propios temores, simplemente te “abrió como pistache”. Bien; es igualmente una pena que por sus fracasos en ayudar a otros se ha vuelto incapaz de recibir él mismo o ella misma ayuda alguna.

Pero ejemplos de ayuda en la naturaleza (a veces creo que el hombre ha superado la suya propia) sobre la ayuda hay muchos. En aquellos gloriosos tiempos se nos enseñó una palabra muy útil para ejemplificarlo: Simbiosis.

ayuda (1)La Simbiosis se define así en un diccionario: “Relación de ayuda o apoyo mutuo que se establece entre dos personas o entidades, especialmente cuando trabajan o realizan algo en común”. No obstante, a veces la ayuda no se presenta como una relación previamente acordada. El ser humano suele estar muy dispuesto a la ayuda, ya sea recibirla o darla, cuando es pequeño y aún no está intoxicado de poco funcionales mecanismos mentales. En la mayoría de éstos, refiriéndome a la conducta apática o amarga del adulto. Dicho sea de paso: el adulto podrá saber más sobre el mundo exterior; pero el niño suele saber más sobre el mundo interior. A lo largo de la vida, ese patrón, en el niño, se revierte: se adapta a la adultez. Normalmente, a base de perder su capacidad de ayudar a otros y de ser ayudado. Y pareciera no haber más al respecto.ayuda (4)

Bueno; continuando: por ahí falta mencionar un aspecto fundamental en la ayuda. A veces, no la vemos. Oh, sí. Siento decirlo, pero el verla o no depende, en gran medida, de las intenciones que tengamos. Nuevamente: al parecer, los niños son más conscientes de algo que nosotros, los adultos, vamos perdiendo. Tan conscientes son que se ponen de acuerdo muy pronto, casi nunca reniegan o pelean entre sí y por lo regular “saben” todos ellos qué hay que hacer; aunque sea sólo en el juego, pero saben. Conforme hemos crecido -y esto no debes creérmelo por ser yo un erudito en el tema (de esos adultos que sobran por aquí y allá), sino observar en tus recuerdos y en la vida que te rodea todos los días-, hemos diversificado nuestros puntos de vista y las apreciaciones sobre la vida hasta el punto de la desunión en las familias y en la sociedad. Ello mismo nos impide ver el punto del otro.

ayuda (2)Se nos ha ofrecido ayuda en muchas, muchas ocasiones; pero nuestra obstinación por nuestros propios ángulos de vista de una situación dada, a veces nos impiden ver la ayuda venidera. Por increíble que parezca, a veces lo que nos hará menos bien o nos dañará más, nos parece mejor a nosotros, con nuestro caprichoso y necio punto de vista, de lo que le parece a ese otro que nos podría estar intentando ayudar o apoyar: mamá, papá, un hermano, un tío, el amigo real, el extraño que piadosamente aún piensa en ayudar a otros, etc. Esto es, en sí, lo que nos niega la posibilidad de ver cuánta ayuda hemos recibido en la vida. Al menos, hemos recibido una gran cantidad de ofrecimiento(s) así; pero muchas veces, muy seguros de que nuestra solidez y necedad es madurez, la hemos rechazado. Y la sociedad, se desintegra cada día más. Pero si acaso te interesa saber más acerca de la ayuda o restaurarla en ti, quizá te quieras poner en contacto conmigo.ayuda (1)

Ahora, al final, sólo por no dejar de lado el tercer caso: El peor caso de no ayuda es el de la personalidad que ya no sólo rechaza que le ayuden o evita ayudar a otros; es aquella persona o personalidad que impide, siempre que le sea posible, que otros ayuden a otros. Hay, por increíble que parezca, personas que se sienten amenazadas cuando ven que alguien ayuda a otros seres vivos. No contra cualquier ayuda; sobre todo, contra la ayuda que represente que otros sean más conscientes, mejores personas o que puedan saber y crecer más. Esas personas, son las que activamente, pero encubiertas, han maltratado más al mundo.

8-PSICOLOGIA-PEDIR-AYUDA,photo01Así que cuando veas que alguien parece enojarse porque tú intentas ayudar a alguien o alguien intenta ayudarte a mejorar, deberías tener mucha perspicacia, detectarlo y alejarte de su influencia, porque ayuda hay mucha en la vida, y mereces recibirla como ellos merecen obtenerla de ti. No lo dudes y sé paciente. Todos estamos en el caos metidos y no es fácil. Pero… ¿quién dijo que la vida sería fácil?

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