EL CORRUPCIONARIO: Un libro de sátira que nos brinda todas las definiciones que tiene la palabra “corrupción”

Por: José M. Viniegra

¿Por qué la idea de crear un Corrupcionario?

1Bueno, México es un país con vasta riqueza en múltiples disciplinas, con gente que lucha día a día y que sostiene al país. Lo hace literalmente: mantiene su economía funcionando; carga la responsabilidad de ser la maquinaria creadora, en sus hombros. Pero, ¿acaso vemos la proporcional respuesta a nuestros esfuerzos manifestada en nuestras calles, nuestros centros públicos de convivencia, nuestras escuelas, nuestros hospitales y, sobre todo, en nuestros bolsillos? Encima de que carecemos de un sistema justo y más ecuánime de pago, existe la corrupción; y ésta, amigos míos, no permite que despunten tantos y tantos mexicanos que se esfuerzan día a día para llevar el sustento a sus hogares. Casualmente, mientras más te esfuerces, más te “robarán”; claro que será de manera disfrazada, como tantas cosas que nos pasan cada día aquí. Quizá, por ello, debía ponerse más a la vista el real alcance que ha tenido el asunto de la Corrupción en México, ya no sólo como un fenómeno, sino como algo bien aceptado, catalogado e ironizado, pues, gracias a los dioses, somos un país de sátira, de buen humor y de perspicacia cuando hablar de lo malo se trata: “Al mal tiempo, buena cara”.

Diego Luna apadrina este libro titulado: Corrupcionario Mexicano; que en vez de resultar en un leve esfuerzo por hacer gala de la terminología no oficial pero bien aceptada, que usamos cada día en diferentes partes del país, para referirnos a estas acciones escabrosas como: la mordida, el moche, la tira, etc., resultará, para el lector, en un amplio vocabulario de imágenes y ejemplos sátiros de lo que significan estas palabras empleadas y vocablos “hecho(s) en México”. Y es que moneros del talante de Cintia Bolio, Helio Flores y Rictus, entre otros, participan en la construcción del ejemplar y la deconstrucción de un México apabullado por los estragos que ciertas clases políticas o ciertos individuos crean a nuestro alrededor, como una masa negra que se cierne sobre el trabajador honesto y aguantador que trabaja para México, recibiendo menos de lo que merece por simple y llana lógica.3

Pero no digamos que el problema de la corrupción atañe solamente a los políticos, o a los altos estratos económicos del país: el libro se subdivide en La Corrupción de ellos”, “La corrupción de nosotros” y “La corrupción de todos”. Y cómo no hacerlo así. Este –ya no digamos fenómeno- hecho, nos concierne a y sale de todos nosotros, cuando damos la mordida, cuando compramos un examen, cuando pagamos por un servicio médico oportuno en vez de esperar a que “la fila” avance.

¿Por qué en forma de sátira, con textos irónicos e imágenes irreverentes que sólo los moneros pueden proveernos? Simple: primero que nada, el papel histórico que juega la caricatura sátira en la noticia y en el evidenciar los hechos es de consideración. Y la ironía y humorismo que el mexicano ha mantenido por tantísimos años (incluso al grado de contagiar a otros países), juega el simple pero potente papel de hacer asequible la información a las masas, así como a los individuos. Entonces, así, el Corrupcionario Mexicano es una herramienta, como bien lo menciona Gustavo Rivera Loret, Director Ejecutivo del proyecto.

4En conferencia de prensa, tuvimos presentes al Director Ejecutivo, Alejandro Legorreta, presidente de OPCIONA y Co-fundador del proyecto, Cintia Bolio, monera que no cree en la superioridad del hombre (tampoco en la de la mujer) y el prologuista, padrino y actor mexicano ejemplo de lucha constante (quien ha tenido que combatir desde su esquina, también, la corrupción), Diego Luna.

El Corrupcionario Mexicano pretende, como dice él mismo, involucrarlo –e involucrar a todos, o por lo menos inspirarnos a- en la política del país. “Es tiempo de… hacer política”, nos narra en su prólogo, sobre una mención por parte de un amigo suyo.5

En palabras de Cintia Bolio, “Lo que hacemos los caricaturistas es de lo peor, al estarnos pitorreando de lo peor que nos ofrece la sociedad”. “Si no somos parte de la solución, lo somos del problema”.

Alejandro Legorreta, “Requirió mucho trabajo; me siento optimista del México que viene”. “Juegan un papel muy importante las redes sociales para generar una consciencia colectiva”.

Invitamos a la sociedad Mexicana a leerlo, a Reir, sí, pero también a Accionar el cambio.

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