7:19 LA HORA EN QUE DIOS SEPULTÓ AL HOMBRE: TERREMOTO DE 1985

Por: José M. Viniegra

719-cinta-1319 de septiembre de 1985. Ciudad de México. 7 de la mañana con 19 minutos. Si bien el epicentro se dio en la costa de Michoacán, a las 7:17, dos minutos le tomó a la onda expansiva llegar a la capital del país. La gravedad del asunto se sintió en tierra nacional con un estremecimiento de 8.1 grados Richter.

Para aquél entonces Miguel de la Madrid encabezaba la presidencia de la República Mexicana. El desarrollo urbano corría a cargo del Departamento del Distrito Federal (DDF) en algunas delegaciones del Distrito: Coyoacán, Cuajimalpa, Gustavo A. Madero, Miguel Hidalgo y Xochimilco. Los cambios urbanos eran urgentes. Tampoco había protocolos de emergencia y el monstruo terráqueo del movimiento trepidatorio y oscilatorio llegó sin piedad a sacudir al país, siendo la capital uno de los sitios más afectados y con más muertos en la historia de nuestro país por un fenómeno natural.719-cinta-9

Los medios de transporte desalojaron a los pasajeros. Se suspendieron líneas del metro, itinerarios de la Ruta-100 y calles y avenidas fueron impedidas por los escombros. Los canales de noticieros, en el televisor, transmitían en vivo el momento que se vivía, aunque el presidente tardaría 36 horas en dirigirse a la nación. México fue sepultado en lo que siempre se conocerá como el Terremoto del 85. Hoy recordamos el evento mediante simulacros que podrían salvarnos la vida; hoy las construcciones deben (debieran, siempre) cumplir con estándares altos de levantamiento.

719-cinta-117:19 es -también- un filme que deja al descubierto lo que toneladas de escombros procuraron alejar de nuestra vista. Los actores principales: Hector Bonilla y Demián Bichir. Ambos, excelentes actores, de carrera más que conocida y de amplia trayectoria. Nos dejan sentir la frialdad de las vigas de concreto que sepultaron a más de 3,000 personas para siempre. Pocas sobrevivieron a la lapidación.

Michel Grau dirige esta cruda cinta que ha recibido el estimulo del Fondo de Inversión y Estímulos al Cine (Fidecine) y que invita a recapacitar, conmemorar y rendirle nuestro respeto a las víctimas del sismo del 85 de la Ciudad de México; desea, además, abrir una exposición fotográfica que constate visualmente lo que podríamos estar olvidando. El guionista: Alberto Chimal, con un contexto muy ad-hoc a la época, nos hará sentir estremecidos al colocarnos en los zapatos de aquellos que fueron sorprendidos por un peso aplastante y mortal esa mañana de septiembre.719-cinta-12

Un velador -Héctor Bonilla, en el papel de Martín- y un político corrupto -Demián Bichir, en el papel de Fernando-, quedan sepultados bajo siete pisos de concreto y varillas, junto a otras voces que se encuentran en algún apartado rincón de los escombros que deja el derrumbe abrupto e inesperado cuando todos ellos estaban en la recepción y pisos arriba de ésta.

Los días pasan en la oscuridad, sin alimentos ni líquidos. El cuerpo está inmóvil, herido, atrapado. Las posibilidades de sobrevivir se agotan sin duda. Justo cuando todo parece indicar que serán rescatados, el movimiento de los escombros termina por hacer colapsar lo que aún quedaba de espacio entre un piso y otro, y con ello la luz en los ojos de ambos se apaga. En un caso así: ¿Qué es aquello que decide quién vive o quién muere? Opinión personal: No quisiera, ni remotamente, estar en el lugar de la gente que fue sepultada viva aquella mañana de 1985 en que, por azares del destino, sentí el terremoto desde casa sin sufrir daño alguno, mientras mi nación sufría.

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