Confesiones de una mujer: Lo que el porno me enseñó

Por: Ilse Becerril

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Lo recuerdo como se recuerda un sueño húmedo: ¡A pierna suelta! Me confieso. He cometido pecados. Algunos graves. Otros no tanto. No creer en Dios, lo que me convierte en una gran pecadora. Pero he cometido otros pecados, como serle infiel a mi novio. A estas alturas no sé si sea pecado. Yo digo que no, pero la gente dice que sí.

A pesar de que se me notaba a leguas lo desvirgada, insistía, por pura nostalgia, en que aún era señorita. Lo recibí todo a manos de mi amiga Dora, quien me lo presentó un día antes de mi cumpleaños. Se trataba de un hombre de 1,80 con un paquete de aproximadamente 20 cm de largo y 4 de ancho.  Me conoció sentada en las  sábanas percudidas por la pasión de todos los días.6a00d8341bfb1653ef0176173e57be970c

Pocos como él, tuvieron el valor de calificarme como puta. Aunque a los otros se les escurría la palabra de la boca, se resistían a exclamarla. Su doble moral no los dejaba. Pero ahora no se trata de asuntos que tengan que ver con él. Sino con el porno.

Aunque nunca he recibido queja sobre el sexo, mi justificación se basa en que así como nadie nos educa a ser hijos, tampoco nadie nos enseña a coger. Como cuando vas comenzando a hacer tus primeros trabajos manuales con el pepino. Nadie me dijo si sacudir de más o de menos, hacer demasiado o poco ruido. En el sexo no existen atajos para aprender. Se necesita (siempre) del didáctico caldeo.

Alegar de tu ignorancia en el sexo puede resultar en verte como una novata(o) insípida(o) ante la pareja sexual. Para no compartir el dicho “mal de muchos, consuelo de tontos”, existe aquel profesor, que no es celoso, ni se queja de todo: el porno.

porno-para-mujeresA través de la pornografía me enteré que hay posiciones que van más allá del misionero. Confirmé que mis nalgas son de un tamaño normal y que el semen no siempre debe terminar en la basura embarrado en el condón.

Comprendí que a las mujeres también nos gusta ver a otras personas teniendo sexo. Entendí que siempre es bueno ‘avisar’ al hombre cuando vayamos a dar amor en su forma oral. También obtuve decepciones producidas por el porno, porque a diferencia de este, en el mundo real caí en cuenta que los penes no son tan largos, los hombres no siempre duran 20 minutos, ni siempre están rasurados.

A pesar de ello, agradezco al porno por haberme dado consejos (bien ilustrados) sobre el sexo. Además de agradecerle a él por las felicitaciones a un oral bien logrado.

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