Corona Capital Día 2: Rock para todos los gustos

Por: Irving Torres Yllán.

Tarde que no mentía, desde su anuncio vaticinaba un día donde el rock sería el protagonista y donde, al llegar al Foro Sol, tampoco engañaba con su tarde nublada, la lluvia sería la invitada no anunciada en el evento.

Escenario Corona.

A diferencia del día anterior el colorido de la ropa era apabullante, las playeras de diversos grupos como los Artic Monkeys o Paramore o hasta Liam Gallagher entre otros abundaban. Un día que desde muy temprano se vio con más gente que el viernes, aprovechando para muchos ya el fin de semana.

La mezcla de sonidos y estilos de The Range abrieron las actividades en el Escenario Corona Agua Rifada, donde demostró porque es uno de los máximos representantes del Baltimore club, el cual se tiene una estructura de beats a 8/4 y que llega a tener momentos donde los beats llegan a los 130 por minuto. Y en ese mismo escenario seguiría Benny Sings, desbordando naturalidad y su contagiosa sonrisa y entusiasmo sobre los asistentes.

Benny Sings.

Black Midi logró que los asistentes al Escenario Vans, entraran en un trance influenciados por su rock experimental que llega a rozar el jazz por momentos, algo parecido a lo que las hermanas que forman Ibeyi hicieron en el Corona Agua Rifada, donde sus voces jugaron con el triphop, el jazz, y donde cautivaron a hombres y mujeres por igual con su belleza. Vale la pena destacar que beabadoobee en el Escenario Bosque sorprendió a todos con su calidad vocal y fuerza en el escenario, alimentando las expectativas entre los asistentes de quizá poder verle la noche del domingo con 1975, a quienes les sirvió de telonera en varias ocasiones.

En el Escenario Corona, Foals demostró porque era una de las agrupaciones más esperadas, pero fue The Kooks, tras su cancelación el año pasado, quienes en el Escenario Vans conquistaron con su entrega, su fuerza y letras. De forma llamativa, la presentación de Bob Moses en el Viva Tent, grupo a una gran concentración de extranjeros, los cuales deambulaban por la zona preguntando a quien pudiera ayudarles a llegar a ella con desesperación.

En el escenario principal, los Yeah Yeah Yeahs, encabezados por la única Karen O, tuvieron uno de los mejores momentos de la noche cuando al tocar “Blacktop” tuvieron que parar porque, inauditamente, ella olvidó la letra, disculpándose con la banda y la audiencia. Momento celebrado con aplausos por los asistentes, quienes comentaban que eso pasaba cuando se tocaba en vivo y no se hacía playback o se dependía de música o vocales pregrabadas,

Y llegó el momento de la disyuntiva, decidir entre el poprock de Paramore o el britpop de Liam Gallagher, decisión complicada pero que dejo satisfechos a todos sin importar la decisión tomada. Por un lado Paramore hizo un gran recorrido por sus canciones, desde su inicio con “Thisis why”, llegando al punto del éxtasis para los asistentes cuando Hayley Williams subió a dos personas a cantar con ella “Misery Business” en uno de los momentos más grandes de cualquier escenario.

Liam Gallagher.

Por su parte Liam Gallagher salió a escena más accesible que en otras ocasiones, aunque le corrigió a la audiencia la pronunciación de su nombre, para soltar un setlist que descansaba en los grandes éxitos de Oasis salpicados por los de su carrera solista, haciendo que la euforia empezara con las grabaciones de los aficionados del Manchester City que se fundía a “Fuckin’ in the Bushes”, tema con el que Oasis abría sus presentaciones, para seguir con la banda soltando un “Morning Glory” y “Rock and Roll Star”, llevando a la gente a la locura con “Wonderwall” para finalizar con “Champagne Supernova” tras anunciar que era el punto final de su gira. O eso se creía porque de forma sorpresiva regresó al escenario para interpretar “Cigarettes & Alcohol” sólo porque, en sus palabras, quería mucho a la ciudad de México.

El cierre de la noche corrió a cargo de Alex Turner y los Arctic Monkeys, quienes interpretaron uno de los sets más largos de la historia del festival con 21 temas, provocando euforias, emociones y recuerdos. La forma tan cruda con la que suenan en directo desafia algunas de las composiciones de los discos, dándoles una energía distinta y creando un ambiente de rock total, donde, por supuesto, “Do I Wanna Know?” casi a mitad del setlist llevó a todos al orgasmo.

Aún queda un día. Ya veremos.

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