“The Car” se estrenó un día como hoy pero de 1977

Por: Saúl Montoro

UN DÍA COMO HOY pero de 1977 se estrena en México la película: THE CAR (1977) de Elliot Silverstein.

Una más de la serie de películas inspiradas en la vieja premisa del individuo que descubre algo terrible y que cuando pretende advertir a la comunidad se topa con el rechazo social, la incredulidad y desde luego el desdén de las autoridades enraizadas en actos de corrupción. Tal como se vio en JAWS dos años antes del estreno de esta película. En este caso, de forma siniestra y misteriosa, aparece un automóvil negro en el desierto que establece su zona de terror a los alrededores de un pueblo de Utah.

En un principio el alguacil Wade Parent se muestra escéptico respecto al auto asesino pensando que es un psicópata quién lo conduce pero luego de un encuentro sobrenatural con la poderosa maquina del mal descubre que debe tomar medidas extraordinarias (e igualmente sobrenaturales) para acabar con esa bestia motorizada.

Narrada de forma artesanal, Silverstein maneja todos y cada uno de los muy tradicionales elementos de suspenso y terror para mantener al espectador en tensión durante gran parte de la película; incluso decide mostrar al auto en plenitud en una muy avanzada parte de la película… Nuevamente, tal como en JAWS. Aprovechando los miedos primitivos a la obscuridad, a los paisajes solitarios y las tradiciones indígenas del desierto de los Estados Unidos, la película se mueve entre la voracidad de la máquina sobre el hombre y los actos de fe para descubrirse a si mismo y combatir las adversidades. Filmada con maestría en cuanto al suspenso, con un terror que no necesita gore, con el manejo de la alerta psicológica en secuencias donde no vemos nada hasta que es demasiado tarde, donde la representación del mal hace presencia hasta muy avanzada la película, EL AUTO fue una de las mejores propuestas del cine de terror del año 77 y que asustó no a unos cuantos.

En lo personal, aun a esta edad, cuando voy caminando por alguna calle obscura siempre me viene a la mente la escena donde rompe la obscuridad un par de brillantes faros y el poderoso sonido de un motor 8 cilindros acelerando de 0 a 100 km en segundos… Pocos segundos como para no poder huir y ser arrollado por EL AUTO.

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