MI ÚLTIMO AMIGO: EL ARTE DE DECIR ADIOS

Por: Enrique Guerrero

La última cinta del director brasileño Héctor Babenco, es el réquiem perfecto que cualquier artista u aspirante a uno quisiera tener la oportunidad de hacer.

La cinta del cineasta brasileño, narra la historia de Diego (Willem Dafoe) un director de cine que es diagnosticado con cáncer, y mientras recibe tratamiento conoce a un nuevo amigo, un niño hindú de 8 años que también es paciente de dicho hospital.

Muy pocos artistas han tenido la oportunidad de despedirse de este plano como ellos quieren, el ejemplo más claro es el álbum “Blackstar”, y más específico la canción “Lazarus” de David Bowie; aquí ocurre algo similar, Héctor Babenco escribe una historia que narra o “ficcionaliza” un terrible pasaje de su vida, dentro de una enfermedad que quedó atrás, ysin embargo, esa historia que es plasmada en “Mi último amigo”, terminó siendo una despedida.

No es la clásica historia sentimental sobre una enfermedad, es una visión más cruda y real, con personajes que no son mártires ni sufridos, sino humanos, que sufren pero hacen sufrir, que son débiles pero arrogantes, egoístas pero vulnerables, en lo que concierte a como trata una enfermedad y un tratamiento clínico, es demasiado valioso el filme, volviéndolo más realista y humano.

Lógicamente es una cinta muy personal, y que está cargada, de cierta forma, hacía un meta relato, posiblemente la idealización de lo que Héctor Babenco hubiera querido que fuera el último momento de su vida. Todo esto hace más autentica la película, y sincera; un punto que a la audiencia le gusta mucho, el mirar de frente y tan expuesta a una persona, como es el caso del personaje de Diego, que al final del día es Babenco.

Hablando del protagonista, ver a Willem Dafoe es tomar una clase magistral de actuación, su interpretación es muy destacable, se entrega de manera total al personaje, proyectando toda inseguridad y al mismo tiempo la imagen de fortaleza, que probablemente Babenco tenía, ya que, aunque fue la despedida del director, la intensión posiblemente fue la de cerrar ese ciclo en su vida o sanar heridas que le haya dejado esa enfermedad, pero al final sirvió como un epitafio.

Mi último amigo tiene muchas referencias cinematográficas, que narrativamente aportan en el sentido de la profesión del protagonista, sin embargo, es una carta abierta al amor hacia al cine, así también, las referencias ubican al espectador en el contexto de la cinta, y adelanta o explica las situaciones que vendrán, esto de una forma sutil y que a los cinéfilos se les hará agradable.

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