HOMO-FIXIÓN: LA AUTENTICIDAD CONTRA LA FARSA

Por: José M. Viniegra

El-planeta-de-los-simiosTodos somos diferentes. Expresar nuestra individualidad es parte de la riqueza del ser humano como especie. Entre muchas características más, ser diverso en nuestras formas nos diferencia de especies meramente animales. Al mismo tiempo, el llegar a acuerdos pro-positivos de conducta, también lo hace. Así que no está bien ser iguales, pero tampoco radicalmente distintos.

Sostengo, contra todo falso dato de tipo pseudocientífico, que el hombre no es un animal. Su cuerpo es el de un mamífero; pero su conducta no es la de un animal, a menos que esté aberrado o que se le haya convencido de que sí lo es. En este último caso, habrá optado por “destramparse” y hacer de las suyas del modo más silvestre posible: sin reglas y sin normas éticas, legales o morales.Beavis-and-Butthead

La neo-modernidad nos invita, a toda costa, a ser irreverentes, individualistas y despotricados en todos los valores humanos posibles. El final (económico, de poder o de control) que buscan aquellos que impulsan estas ideas es disfrazado y vendido como supuesta libertad. Lo han logrado vender así de muchas maneras: carteles, anuncios publicitarios, revistas, modas, etc. ¡Vaya, pues! No es un tenor de nuestros tiempos. Nuestros tiempos serán lo que aceptemos o deseemos que sean.

educacion-01El bombardeo para que seamos irreverentes, perversos solapados y demás asuntos que, casualmente, siempre terminan atascándonos en un tremendo sexualismo, depravación, vicio y consumismo es tremendo. Es constante. Y es consciente. Subyace en éste la intención de unos cuantos que supieron acomodarse en lugares de poder económico, médico o social y que -para sus fines- buscan desproveer al hombre de su sano juicio. Y lo han logrado muy bien. Hoy menos dicen “Buenos días”, “con permiso”, “gracias”, “¡salud!”, etc., como antes. Es fácil ocultar esta verdad: bástenos inventar que “los tiempos han cambiado”, “eso es de antaño”, “¡eso qué!” y demás justificaciones.

Entonces, si estos eran los fines de ciertos individuos que deambulan por la sociedad a lo largo de los tiempos y siempre han estado ahí, ¿cómo es que no los detectamos antes; cómo es que lograron colarse a donde no se les pudiera detener para que nuestro mundo se esté yendo lenta, aunque verdaderamente al carajo? Es simple: fingieron todo este tiempo.Captura

La mayoría de las personas son legítimas, pero existen personalidades que copian a otros. Aplican lo que, entienden, fue útil o pro-supervivencia para otro aun sin saber con exactitud el porqué de que aquella actitud funcionara. Pueden copiar actitudes de todo tipo: afectivas, religiosas, profesionales, sociales, educacionales, etc., y ponerlas en “práctica” en sí mismas, con lo que confunden a la gente que es o siente de manera legítima. Por eso, y no por otra causa, nos confunden como sociedad. Pueden vestir bien y hablar con elocuencia; pueden poseer empresas, poder o dinero; logran fingir amor, sexo o paz interior, etc. “Mas por sus frutos los conoceréis”.

watchmen_movie_comedianteAl final destacan por influir en otros: perversiones, vicios, odio, racismo, sexismo, tiranía, fascismo, nazismo, depravaciones, etc. Claro: lo hacen abiertamente si los tiempos han cambiado con el viento a su favor; de lo contrario, fingen ser como la mayoría de nosotros, los demás (un poco más rectos –pese a que todos erramos-) y van sembrando lo suyo a través de comentarios suspicaces; información falsa y barata; mentiras sociales, políticas, ideológicas, médicas, etc.; hasta lograr modificar los estándares de ética y/o moral de la sociedad actual. Así lo han venido haciendo desde tiempos inmemorables. A veces, en el pasado y en otras sociedades, se les ha descubierto y mandado “lejos”.

Pero algunas pocas veces la sociedad imperante ha sido magullada en demasía por estasABF falsedades y se vuelve muy susceptible de ser manipulada a su insano antojo. Y ese -lo creo así- es el caso que vivimos más hoy en día. Unas pocas ocasiones (esperemos no sea nuestro caso) se lleva a una sociedad a la depravación total de cualquier ética, moral o leyes. Se la pone de cabeza y, así, en el camino a su desaparición. Así desapareció, entre otros factores, Roma, Grecia, Sodoma, y casi lo hace la religión Budista en el pasado, por dar ejemplos que tú, mi estimado lector, bien puedes investigar.

Ante todo, soy lector. Por eso, nuevamente, te invito a leer El Hombre Mediocre, de José Ingenieros y a investigar un poco más de lo que la TV o revistas de pacotilla le venden a tu cráneo.

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