MALAS VIBRAS O BUENAS VIBRAS

Por: José M. Viniegra

dos-carasUna moneda tiene dos valores: el nominal y el real. La misma, puedo tenerla en níquel, bronce, plata u oro. Por lo tanto, la gente posee un valor nominal. Muchos papeles dicen cuál es éste: su título, los billetes en su cartera, reconocimientos o talones de tickets de conciertos o viajes, etc. Pero su valor real, su sensibilidad para con los demás determina si él o ella es una persona de oro o un metal redondo con un signo de pesos, que deambula por la calle.

Cuántas veces vamos por la calle creyendo que una persona es buena o mala por cómo750e01e5-801b-48a1-9be9-f6fe538a5f34 viste. Solemos considerar la apariencia para determinar si alguien es una buena persona o no. ¡Vaya error! Gente bien vestida o en buenos autos es, a veces, muy grosera. Desde mi experiencia, estas bajezas las hay en cualquier estrato, social o económico; pero también es real he visto mejores tratos en ambientes que se alejan de cualquier suntuosidad.

Todos somos diferentes, pero unos pueden tener mucha escuela y, sin embargo, tener una actitud pedante hacia los otros. El punto es: se pueden disfrazar petulancias u horrendos comportamientos. Uno puede tener un gran cargo o una posición social aceptable, pero si no tenemos calidad con los demás, en pensamiento y actitud, no valemos la pena (Pobre de Mamá). Nuestra apariencia, la cantidad de conocimiento y 7862_autodoblefila1nuestro nivel socioeconómico son, todos ellos, una buena parte de nuestro potencial, pero si no ayudamos, destruimos. Es real.

Adicionalmente, ciertos seres procuran esconder su villanía. ¿Cuántas veces alguien te ha molestado al pasar, sin razón ninguna? ¿Cuánto prepotente se estaciona en doble fila, se posa en pasos peatonales o estorba en la vía pública con su vida “social”? Dirás: “qué puedo yo hacer”. La solución es simple:

Empecemos por alejarnos de aquellos que tratan mal a otros o no siguen normas básicasla-arrogancia-genera-silencios de buena convivencia, sin importar el argumento con que lo justifiquen. Continuemos nosotros mismos, evitando contagiarnos de sus malas acciones. Regularmente, una persona antisocial, maleducada o arrogante suele quedarse sola. Pero ojo: suele meter su mal ejemplo fuertemente (esa violencia que usa contra otro cuando éste le trata de corregir).

Cada ejemplo que damos es más fuerte de lo que solemos creer. Esto es real. Y aquellos que damos buen ejemplo somos más (cerca del 80%). Si no parece así es porque muchos hemos comenzado a copiar conductas antisociales que se nos ejemplifican o que inclusive nos venden a través de Medios. Pero, la verdad, el mundo se está yendo a la… Por eso, debemos procurar poner nosotros el buen ejemplo. Si otros no lo hacen, ¡qué importa!

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