Mi amigo hindú: El testamento de Héctor Babenco

Por: Alberto Barajas

Hablar del señor Héctor Babenco, es pensar en la trasgresión, la brutalidad y la pasión que le imprimió a cada una de sus películas.

Ahora en MI AMIGO HINDÚ, su última película, lanza su último grito de amor a la vida y a una profesión que tanto le dio: El cine; ya que en el filme retrata uno de sus últimos episodios de su carrera, cuando le diagnosticaron cáncer y el cómo lo logró sobrellevar y superar con un transplante de médula ósea.

La cinta narra la vida de Diego, un cineasta en plena decadencia, ya que le detectaron cáncer y ahora se debate entre la vida y la muerte, sólo sus ganas de vivir lograrán que libre la batalla. Paralelamente él lidia con el desamor de su esposa, así como el desprecio que le fue haciendo a su familia. Hasta que la muerte en persona le brinda una nueva oportunidad, ahora buscará hacer las pases con su pasado y buscar un futuro mejor para él y recupere las ganas de hacer cine.

A lo largo de la película, vemos a Willem Dafoe en el papel de Diego (el alterego de Babenco) desempeñar una actuación impresionante donde lo vemos en total decadencia y miedo a la muerte, pero al paso de la historia busca hacer una negociación con ella para que lo deje vivir unos años más, de ahí reza la moraleja de la película: “Los que todavía tienen un sueño a realizar, tienen más posibilidades de sobrevivir”.

Todo es depresión y oscuridad, hasta que entra a cuadro un niño hindú que al igual que el protagonista, padece cáncer (lo que lleva al título del filme). En ese momento la cinta toma un ritmo constante donde que vuelve a la belleza y al color, aunque por momentos hay sordidez y escenas rudas, desde la impotencia del personaje de Diego al no poder sostener relaciones sexuales con una prostituta y en consecuencia ella se masturba frente a él con un dildo, hasta momentos oníricos y mágicos como una simulación de una guerra donde Diego y el niño hindú libran con pistolas de juguete en el cuarto donde reciben quimioterapias. Con esto, sobra decir que la fotografía es impecable al igual que las actuaciones y la música.

Como dato curioso y a la vez interesante, hay una escena que emula a la cinta El Séptimo Sello de Ingmar Bergman, donde hay una partida de ajedréz entre la muerte y un caballero de las cruzadas y otra que es simplemente hermosa: el número icónico que realiza Gene Kelly en Cantando bajo la lluvia.

En una charla que Dafoe sostuvo con la prensa, explicaba que lo más complicado fue el cómo la muerte lo acechaba de forma constante. Pero también se sintió contento por haber trabajado con Babenco, porque para el fue “Colaborar con un director que había regresado de la muerte”.

Para Dafoe retratar la vida de cineastas famosos no es algo nuevo, ya que anteriormente personificó a Pier Paolo Pasolini, y en ese sentido el comentó “…A veces no tienes suficiente imaginación para comparar un proyecto con otro, ya que cada uno es muy específico, ocurre en un lugar y tiempo preciso”.

La cinta hasta este momento ha sido proyectada en Brasil, se espera que logre tener distribución y pueda ser vista en México, debido a que además de ser una gran película, es el testamento que dejó Héctor Babenco para que sea recordado.

 

 

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