Por: Gabriela Pérez/Fotografías: Alberto Barajas
Después de tres años de ausencia en la Ciudad de México, The Adicts regresó a la Ciudad de México. Y qué mejor lugar para presentarse que la Carpa Astros, pues el lugar que todavía hace poco tiempo funcionó como circo, queda perfecto con la estética y actitud de los británicos.
Poco a poco la gente iba llegando, algunas personas iban caracterizadas con el clásico vestuario del grupo. Las bandas mexicanas teloneras fueron Vulva, Konflikto de Libertad y Garrobos, las tres tuvieron buena aceptación entre los asistentes.
Los minutos transcurrían y The Adicts no aparecían en el escenario, como de era de imaginarse las rechiflas no se hicieron esperar. Al paso de casi una hora y media, cerca de las 9:30pm aproximadamente se escucho el «Hey ho let’s go!» de The Ramones y de forma abrupta la banda sonora del filme La Naranja Mecánica, ello anunciaba el inico de un gran espectáculo. De la oscuridad comenzaron a salir al escenario uno a uno, todos impecables como de costumbre.
Las primeras canciones en armar sonar fueron «Joker in The Pack» y «Let’s Go», que en seguida armaron el slam. Después vinieron temas como: «Numbers», «Straight Jacket» y «Life». Monkey, el vocalista proyectaba felicidad en todo momento (de hecho en algún momento pidió a los presentes que sonrieran), lanzaba serpentinas y papelitos de colores en todo momento. Las rolas más coreadas fueron «I’m Yours», «Bad Boy», «Johnny Was a Soldier» y «Chinese Takeaway».
Se acercaba la parte final del show, cuando Monkey decidió brindar con un vaso de cerveza y el guitarrista Pete agradeció a la concurrencia. Lo mejor sucedió cuando de repente sonó su tema más famoso «Viva La Revolution», con el que la mayoría del público se la pasó brincando y alzando los brazos. Después Monkey agarró una bandera de México y la mostró orgulloso a la multitud y en ningún momento la soltó.
El último tema fue «You’ll Never Walk Alone», con la cual pusieron nostálgicos a varios asistentes y todos cantaron, cabe destacar que mientras tocaban esta pieza, se comenzaron a aventar pelotas y globos hacia la gente. Al final de la presentación, The Adicts se tomó la foto del recuerdo en el escenario y dejaron más que satisfechos a sus seguidores. Sin duda alguna, este fue uno de los mejores conciertos del año y demostraron que a pesar del tiempo su calidad musical sigue siendo excelente.
