La pasión no tiene memoria: Caifanes.

Por: Alberto Barajas./Fotografías: Fernando Moguel (Ocesa)

Aunque el boleto del concierto decía que iniciaría a las 9pm, fue hasta las 9:30pm cuando las luces fueron apagadas de un Palacio de los deportes abarrotado, luego en las 3 pantallas que están colocadas en el escenario se visualizaban imagenes del quinteto caminando al escenario hasta que por fin arribaron al escenario…Caifanes regresaba al DF.

c2La velada inició con los acordes de “Negro cósmico” y a partir de ahí y hasta el final la gente no dejó de cantar, el setlist fue plagado con lo más emblemático de esta banda formada por Saúl Hernández, Alejandro Marcovich, Sabo Romo, Alfonso André y Diego Herrera; que desde su reunión en el Vive Latino 2011 y hasta el 21 de junio han cosechado 71 conciertos por toda la república y parte de Estados Unidos además de en todos ellos haber reunido a cerca de 1,484,000 asistentes.

Melodías como “Viento” y “Vamos a dar una vuelta al cielo” fueron coreadas por las 15mil almas(Datos Ocesa) congregadas en el llamado domo de cobre. A su vez el concierto tuvo momentos inolvidables como el encore acústico en donde entonaron “Fin”-canción que hizo famosa con jaguares- así como “Quisiera ser alcohol” mientras que “Ayer me dijo un ave que volará” fue un clímax que puso la piel chinita de todo el respetable público.c1

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La noche seguía su curso y mientras afuera del recinto se veía la lluvia caer, adentro del lugar presenciábamos lo más cercano a una lluvia de estrellas gracias a la canción “Antes de que nos olviden”, ya que el gran show de iluminación estuvo impresionante y maravilloso.

Pero ahí no terminaba la noche y se hizo retumbar el domo con los acordes de “Matenme porque me muero” y “Los dioses ocultos” misma que Saúl dejó al público cantar las primeras estrofas de la melodía.

Regresaban al escenario por tercera vez para ejecutar “Nos vamos juntos”“No dejes que”; pero hubo un silencio total y solo se veía a Marcovich tocar la guitarra con acordes que hacía imaginar lo que venía no sin antes entonar “El rey” de José Alfredo Giménez para ahora si dar paso a “Afuera” logrando desatar los gritos de la gente que estaba satisfecha del concierto.

c3El Reloj marcaban las doce de la noche, Caifanes volvía una vez más cuando de pronto  se comenzaron a escuchar los acordes de “La célula que explota” logrando una algarabía inmensa en la gente y a la ves Saúl volteo el micrófono en dirección al público para que la cantaran y para el acto final se pusieron todos a bailar con “La negra Tomasa”, al finalizar Saúl Hernández se hinco e hizo reverencia al público en señal de agradecimiento  y se vio el rostro del señor Saúl feliz y con lagrimas en los ojos mientras de fondo se oía “imagine”.

Fue una noche que muchos recordarán, porque aquellos que no los pudieron ver en Rockotitlán lograron verlos ahora en una era rodeada de tecnología y a la vez fue grato ver como nuevas generaciones cantaban las canciones. Los rumores dicen que grabaran un nuevo disco, sin embargo el tiempo lo decidirá, pero lo que es innegable es que la energía que derrocha Caifanes en el escenario es indescriptible.

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