Aniversario del estreno de “MAD MAX: Fury Road” en México

Por: Saúl Montoro

Un día como hoy pero del 2015 se estrena en México la película MAD MAX: FURY ROAD (George Miller).

Cuando se regresa al lugar al que uno considera “su casa” después de mucho tiempo de estar lejos, la placentera sensación de bienestar y tranquilidad salen a flor de piel no bien cierra uno la puerta tras de si. Esa misma sensación es la que deja MAD MAX: FURIA EN EL CAMINO.

Y esto se debe en mucho a que el encargado de regresar al hijo prodigo Max Rockatansky a la carretera es el mismísimo creador de la legendaria saga… George Miller.

El gran logro de Miller es presentarnos de forma pausada y ya muy avanzada la película al gran Tom Hardy en el papel de Mad Max. Dando de esta forma el lugar que les corresponden tanto a Mel Gibson como a Hardy; un asunto de profundo respeto tanto a los actores como al personaje mismo.

Por lo mismo, el espectador – nuevo como tradicional – va recibiendo poco a poco a este nuevo Max sintiendo una empatía gradual hasta que, una vez que vemos plenamente el rostro de Hardy sin máscara, se logra lo que muchos consideran imposible: Olvidar la figura de Mel Gibson para aceptar de buena forma a Hardy como el “Guerrero de la Carretera” actual.

La historia no puede ser más sencilla; Ir de un punto A para llegar a un punto B con todas las dificultades que eso conlleva… y más tratándose de una película de Mad Max.

En lo personal agradezco el que regresemos a esos ambientes post-apocalípticos con reminiscencias al ciberpunk de los años 80 donde los sobrevivientes luchan por materias primas y combustible para mantener sus maquinas y los suministros orgánicos para mantener con vida a las tribus y hordas que forman las diferentes y salvajes sociedades en las que se desarrolla la historia.

Personajes extravagantes en vehículos poderosos donde el culto a la revolución industrial y la maquinaria mantiene con vida la esperanza de la comunidad sumergida en la lucha por la supervivencia en territorio tanto hostil como estéril. Sociedades que surgieron de las cenizas de la tecnología y el armamentismo nuclear en donde los individuos son el resultado de una selección natural alterada y modificada por la omnipresente maquina que bombea vida a todos de una forma u otra.Todo manejado por un líder auto-impuesto con perfil paternalista que mantiene el orden tras el volante de lo que para el representa el poderío de su imperio: Las maquinas.

De hecho, en esta película el símbolo del círculo (la legendaria serpiente mordiéndose la cola) es la constante no solo de lo que significa el poder de conectarlo a un auto y tomar el control de tu destino simbolizado en 4 ruedas sino también lo es con la historia que cierra como empezó; un viaje de redención de ida y vuelta; origen – destino – origen… Una brillante metáfora de George Miller.

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