UN DÍA COMO HOY SE ESTRENA “POPEYE”

Por: Saúl Montoro

UN DÍA COMO HOY pero de 1981 se estrena una de las mejores películas dedicadas a un personaje clásico de la cultura popular estadounidense conocido en todo el mundo: POPEYE (1980) de Robert Altman.

Para muchos (yo incluido) este fue el primer acercamiento a un director de la talla de Altman en el cine que adaptó artesanalmente (no podía ser de otra manera) el personaje de tira cómica E. C. Segar que después llegaría a la pantalla de la mano de Max Fleischer Studios.

La historia es de tan sencilla algo maravilloso para realizarse: Un marino forastero llega al pueblecito (micro-cosmos) de Sweethaven buscando a su padre perdido; esto hace que los habitantes del lugar vean con recelo al “intruso” dificultando la búsqueda del marinero de nombre Popeye (debido a que solo tiene un ojo) que debe enfrentarse a toda una sociedad para demostrar que no solo no quiere problemas sino que resulta una persona cooperativa, empática y deseosa de justicia.

Altman maneja la historia como un musical donde cada uno de los personajes tiene su momento de brillo sin importar si son “buenos” o “malos” dándole a cada secuencia su ritmo y fortaleza para la trama.

La cámara cuenta como un actor más donde la presencia tanto interpretativa como física de Robin Williams – en su primer papel protagónico en el cine – es el eje donde todo gira. Shelley Duvall es simplemente exquisita en el papel de Oliva Olivo al igual que Bruto interpretado por Paul L. Smith a quién habíamos visto un par de años antes como el sátiro Hamidou en Expreso de Medianoche (1978).

Otra genialidad de Altman es haber creado con lujo de detalle al pueblecito Sweethaven donde todos los habitantes son un ejemplo del comportamiento humano para lograr el contexto idóneo de la trama, un diseño de arte que complementa la manufactura de la realización y actuación.

Una de esas obras de arte que pasaron desapercibidas en el cine y que mucha gente no conoce por la poca promoción que se le dio.

Sin embargo, está disponible en Amazon México a un precio sumamente accesible y que vale la pena no solo por ser una de las mejores (e irónicamente menospreciadas) obras de Altman sino por el trabajo de Wiliams, Duvall y en sí, de toda la producción que llevo a la pantalla esta joya llamada POPEYE.

Por cierto, en la película Popeye ODIA las espinacas… Lo que permite un giro de tuerca maravilloso en la resolución de la película.

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