THE SOUNDTRACK OF MY LIFE, Parte I: El nacimiento del primer panteón del rock en México. 

Por: José Hernández (Hollow Kid)

24893393Los años setenta y gran parte de los ochenta, formaron un momento en donde los conciertos de rock nacional tuvieron que recluirse en los hoyos funky, en fiestas “privadas” realizadas en casonas clasemedieras, o anunciarse bajo el disfraz de otro género musical para poder tener acceso a otros tipo de foros como librerías, museos, galerías o plazas públicas; mientras que los de rock internacional de grupos con impacto masivo fueron tan escasos que se pueden contar con los dedos de dos manos, y las anécdotas de lo ocurrido en ellos son legendarias y van de lo ridículo hasta lo increíble pasando por lo absurdo.

Bajo esta dinámica el público consumidor del género parecía sufrir algo similar a un síndrome de abstinencia y buscaba placebos por cualquier lado. Uno de los más socorridos fue el cine; las salas de la ciudad se convertían entonces en una especie de concert hall en donde podía ocurrir cualquier cosa como bien lo describe Parménides García Saldaña en su cuento/crónica “El rey criollo”. En este narra los eventos ocurridos durante el estreno de la película del mismo nombre en el cine Las Américas (hoy Auditorio Blackberry) en el cual, el respetable (conformado en su mayor parte por adolescentes rocanroleros) tuvo a bien comportarse como una manada de changos hambrientos sueltos en una frutería.

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Cine Las Américas (Hoy Auditorio Blackberry)

Por supuesto las dos distribuidoras más importantes, de aquellos años, COTSA (Compañía Operadora de Teatros S.A.) y Organización Ramírez (hoy Cinépolis) no iban a descuidar al público cautivo del género pero, debido a que para principio de los 70 la mano dura de gobernación tuvo un acento rabioso hacia este nicho, tuvieron más cuidado en los estrenos y corridas sobre todo en películas documentales, testimoniales, conciertos,  operas rock o ficciones sobre o con algún solista o grupo de rock del momento. No había gran ciencia, así como ocurre en estos días, estas cintas eran estrenadas en un número pequeño de salas y, por supuesto, daban el semanazo. Si había suerte, la cinta permanecía en uno que otro cine “piojito” dependiendo del ímpetu de la audiencia de lanzarse hasta ese lugar para poder asomarse a, lo que en ese entonces era, un panorama lejano.

Eran años previos a la llegada de las videocaseteras, así que ver dos veces una cinta no era tan sencillo. El respetable debía aprovechar la permanencia voluntaria y quedarse uno o dos veces más en la sala o volver a pagar boleto, pues se corría el riesgo de que pasaran meses o años antes de volver a ver la película.

monterey_pop_2017_poster_photo_courtesy_janus_filmsLas siguientes son algunas películas que desde su estreno comercial se convirtieron en clásicos y comenzaron a crear el imaginario base del cine sobre rock en México.

A principios de la década de los 70 llegaron los documentales testimoniales Monterey Pop (Pennebaker, 1968) y Woodstock (Wadleigh, 1970). Una nota importante es que la distribución de las películas en aquellos días no era tan expedía como lo es hoy. Sí había suerte el retraso de las citas era de algunos meses, pero podía llevar años.

El caso es que en estas citas la audiencia mexicana tuvo la oportunidad de ver, quizá por primera vez, vacas sagradas del rock en concierto como The Animals, Joan Baez, Big Brother and The Holding Company, Canned Heat, Country Joe and The Fish, Crosby, Stills and Nash, Jefferson Airplane, Mamas and Papas, Simon and Garfunkel, The Who, Otis Reading, Ravi Shankar. Atestiguar el momento en que Jimi Hendrix se fusiló el acto (Mama Cass dixit) de Pete Townshend consagrándose para toda la eternidad; y sentir que los dioses eran benévolos con México pues a través de la presentación de Santana se colocaba en este mapa musical.gimme_shelter-250680069-large

Mas adelante llegaría Gimme Shelter (Maysles/Maysles 1970), cinta en donde el mito de los Rolling Stones como satánicos y perversos se incrementa (y de alguna manera también el del rock). Esta cinta recoge la última etapa de su gira por los Estados Unidos la cual culmina en el desastroso festival de Altamont en donde Meredith Hunter, un miembro de la audiencia, fue golpeado hasta la muerte por los Hell Angels, el grupo de motociclistas contrariado para la seguridad del evento, por acercarse demasiado al escenario mientras los Stones tocaban. Mucha gente piensa que en ese momento el grupo estaba interpretando “Sympathy for the Devil” cuando en realidad fue “Under My Tumb”; no obstante, este hecho falso se ha asentado en el imaginario hasta nuestros días fortaleciendo el rasgo malévolo del rock.

let-it-be-filmLa última película de este bloque es Let It Be (Lindsay-Hogg, 1971), sobra decir que las salas estuvieron llenas y la película tuvo una buena corrida en cartelera, no sólo porque era la primera película documental de The Beatles sino porque fue estrenada apenas unos meses después de la noticia de la disolución de la banda y esta mostraba al grupo en uno de sus momentos más amargos.

Para mediados de la década llegan la ópera rock de The Who; Tommy (1975),  y la bio-pic Liztomania (1975) dirigidas por el enfant terrible inglés Ken Rusell. Ambas películas contaron con un reparto de grandes personalidades relacionadas directa e indirectamente con el rock anglosajón como Ann-Margret, Eric Clapton, Roger Daltrey, Elton John, Little Nell, Paul Nicholas, Oliver Reed, Ringo Starr Tina Turner, Rick Wakeman.3

Las dos cintas estuvieron repletas de los excesos y excentricidades, características de Rusell, las cuales se conjugaban con las leyendas urbanas y hechos reales de cada uno de los miembros del reparto. Si a esto se le agrega que ese mismo año también vio el estreno de Welcome to My Nightmare (Winters, 1975) película que documenta el espectáculo de shock rock de Alice Cooper para la gira y disco del mismo nombre no era raro que tanto el público cautivo como adverso confundieran los hechos reales con esta realidad mediática, muy fantasiosa, que estaba envolviendo al rock. Sobre todo, en un país en donde la información llegaba muy manoseada; en ese entonces era muy difícil comprobar las paparruchas generadas tanto por los medios de comunicación, como por el boca en boca. De hecho, era usual que tanto opositores como partidarios asociaran a todos estos personajes bajo un mismo discurso son importar que sus visiones de mundo fuesen contrarias o en direcciones totalmente opuestas.

ab849ca42212595c4137fb9abac07c49La cereza del pastel, en esos años, fue The Song Remains the Same (Clifton/Massot, 1976) que recoge las presentaciones de Led Zeppelin de 1973 en el Madison Square Garden. La diferencia de la corrida comercial dude esta película en la ciudad de México con las ya mencionadas, fue que se proyectó en la única sala del país que contaba con sonido cuadrafónico; el cine Auditorio Plaza (hoy El Plaza Condesa). Por supuesto, el precio de entrada a este recinto superaba el precio que el de los cines comunes y corrientes a los que la clase media solía asistir así que su estancia en dicho lugar no fue nada largo pues su capacidad era de dos mil quinientos espectadores por función.

Para finales de las setenta cuatro películas que conforman este grupo de obras clásicas del primer panteón del rock en México son Quadrophenia (Roddam, 1979) The Kids Are All Right (Stein, 1979), The Last Waltz (Scorsese, 1979) y AC/DC: Let There Be Rock (Dionysius/Mistler, 1980).the_last_waltz-761141516-large

Todas estas películas tienen como tema, participantes o reparto músicos muy establecidos en el rock (y sus géneros relacionados). Para finales del los 70, aunque nadie negara su importancia como figuras de una parte de la contracultura en la Ciudad de México, ya eran figuras “viejas”; The Who hablando de ellos a través del la escena mod a mediados de los 60, The Who hablando de ellos en su biografía documental; The Band en el que sería su “concierto de despedida” con invitados como Eric Clapton, Ringo Starr, Bob Dylan, Ronnie Wood, Muddy Waters, Neil Young, Van Morrison, Paul Butterfield, Emmylou Harris, Joni Mitchell  ¡Bueno, hasta Neil Diamond! AC/DC de gira con Bon Scott, quien murió dos meses después de concluida la filmación. Las únicas figuras emergentes eran el aún poco conocido Sting en Quadrophenia, y Martin Scorsese; aunque ya había incursionado en la música con New York, New York (1977), presentaba su primer documental sobre la música (aún faltaban 37 años para que estrenara su reflexión sobre las escenas musicales emergentes en Nueva York en los años 70).

0-king_creole_posterSí, el estreno de la película de AC/DC en el Auditorio Plaza tuvo una situación similar a la de King Creole (Curtiz, 1958) a finales de los cincuenta en el cine Las Américas. Las colas para entrar daban la vuelta a la manzana, el personal se alocó adentro de la sala, la nube de humo de mariguana parecía neblina londinense, se cancelaron funciones, hubo periodicazo, etc, etc, etc. Pero esto ya no le llamaba tanto la atención a la nueva generación que ya estaba atraída por un rock nuevo, emergente, con nuevos sonidos y discursos.

En esos años comenzaron a llegar a la cartelera comercial, gracias al éxito de Star Wars, muchas más películas de ciencia ficción, space opera, horror, fantasía y basadas en cómics, que curiosamente contaban con motivos a que remitían esta nueva generación a la semiótica del rock emergente.CWcKgeyUYAQ0Bde

A partir de esto comenzaron a generarse nuevos imaginarios que iban a definir identidades no sólo en ese momento sino también en años subsecuentes.

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