Maldita Vecindad: 30 años de cache y lucha

Por: Luis Rodríguez/Fotografías: Cesar Vicuña (OCESA)

La Maldita Vecindad se presentó el sábado pasado en el Palacio de los Deportes con un torrencial concierto lleno de 30 años de paz, baile, rock mestizo, lucha y energía espiritual. Una voz por la libertad, un sonido para la unión, rolas para la raza y en busca de la añorada paz.

MALDITA VECINDAD (5)Para poder recibirnos, en la entrada Desorden Público actuó como portero para darnos la importancia a una celebración única. Con su música, los venezolanos deleitaron  alrededor de 50 minutos a los primeros en llegar a la fiesta, entre sensación y pachangón se saboreaba poder acceder a ese mundo y llegar a vivir y percibir la realidad en la vecindad, pero no cualquier vecindad de cuarta, sino la mismísima Maldita Vecindad.

Por lo menos tres  generaciones se aglomeraron en el Palacio de los Deportes, para tan importante acontecimiento; no importó la posición económica, las creencias religiosas, la moda, nada importaba más que esos momentos que pasarían a la historia, acontecimiento único e irrepetible.MALDITA VECINDAD (4)

Las arenas del tiempo marcaban las 21:03 horas mortales, las mega-pantallas proyectaron lo que sería la entrada de los hijos favoritos del barrio. Una entrada con el simbólico cocodrilo, anfibio motorizado que exhaló de entre sus fauces a “Roco”, Aldo Acuña, “Sax” y Enrique Montes “Pato”.

MALDITA VECINDAD (7)El pueblo se sintió vibrar eufóricamente por la música del pueblo y las luces azules en comunión simbólica con un humo extraído desde la cantera del mercado Sonora adornaron la escena, el “Pachukote” dijo: “Salud, paz y respeto para todos los que están aquí presentes. Bienvenidos todos a esta celebración de 30 años de fiesta y unión; este es un aniversario de paz y baile”.

Enseguida se vieron cientos de brazos en el aire, bajo el hipnótico sonido de “Sax”, todos esperaban la detonación de la primera canción y un explosivo acorde de guitarra dio paso a “Solín”. “Yo si lo conocí, vivía en la vecindad…”.

Bajo una estrella que los bendecía desde los cielos se escucho “Bailando”, sin aguantar más todos los presentes, con cuerpos, y losMALDITA VECINDAD (2) no presentes bailaron. Por que la raza es raza, la felicidad de estar en el aquí y en el ahora evitó a toda costa que “Apañón” se robará todas las energías.

El slam jamás paró en el núcleo de la pista, fue el motor y corazón que dio movilidad a los hermanos capitalinos. “Quinto patio ska” se gozó por el simple hecho de ser música de barrio, porque la vida se baila.

“Estos son los tiempos de unión, los tiempos están transformando, somos uno, parte de la madre tierra, queremos un mundo donde quepan todos los mundos, un mundo en donde ningún ser humanó sea considerado ilegal y en donde todos los ‘Pata de perro’ estén en paz”, así habló Roco Pachukote antes de danzar “Pata de perro”.

MALDITA VECINDAD (6)A la par proyectaban sus antiguas presentaciones. El tiempo no se fue, sólo se quería esconder para que lo olvidáramos, pero al unirse las voces, la historia despierta. “Vivan las comunidades indígenas del continente, pata de perro, Latinoamérica unida”, exclamó Roco.

Enseguida “Mujer” fue cantada por el espíritu de la hermandad, la paz humana y el sol personificado, quien vistió de negro, tirantes, sombrero de ala corta con una pluma, pantalón como el inframundo y calzado de charol negro con franja en color blanco.

“Para todos, esto es lo que dice nuestra gente en México y todo el mundo: ‘Justicia para México’. Vamos a dejar claro que no vamos permitir más muerte y que la cultura es nuestra opción. Apoyamos a los familiares de los 43 normalistas. Creyeron que enterrándonos nos desaparecerían, Acteal, Atenco,  somos semillas para renacer”, y Pachukote dedicó “Lamento” entre aplausos a favor de sus palabras.

Desde alguna ciudad oscura, en el principio del fin, con el color en su sonido, vibrante hasta las fibras musculares, con un atuendo sombrío como el largo de sus cabellos, Sax y su instrumento liberó sueños enfrascados de los manantiales ubicados entre la frontera de la locura y la cordura.MALDITA VECINDAD (10)

La música cura y el poder de la danza sacude las malas vibras, muestra de ello es “Cocodrilo” y el merecido tributo a José José “Lo pasado pasado”.

El bajista Aldo Acuña con un “tacuche” verde aqua, tenía en su andar por el escenario un aire a aquel personaje ficticio Pedro Navajas mientras se chuleaba por el “Califas” dancing club. Camisa blanca y corbata azulada, le daban el porte y el “cache” de “catego” de barrio al bajista.

Mis padres, mis hijos… mis hermanos, mis ancestros… todos en armonía en un mismo espacio cósmico, los planos dimensionales se fortalecieron y se concentraron en el momento en que “El circo”  dio función.

MALDITA VECINDAD (1)El encanto de la añoranza a los presentes abrazó, el olor de los poeta muertos se dispersó molecularmente hasta los olfatos, los antiguos dioses renacieron en sus hijos de maíz y el sacrificio de decenas de corazones fortaleció a las deidades. “Sirena” y “El Tieso y la negra Soledad” dieron ritmo y sabor a las caderas, hombros y mejillas… debido a tanto reír.

“Poesía callejera, a la memoria de Carlos Monsiváis y Eduardo Galeano, de seguro andará por ahí entre ustedes ‘Don palabras’”, terminó de decir Roco  mientras sonreía. El grito del público se alcanzó a escuchar y la danza se alborotó como en fiesta de pueblo.

Siguió “El país de no pasa nada” antes de que “La Maldita” se tomara cinco minutos ficticios de descanso, innecesario para la bandera. Eso basto para que los hijos del quinto patio retornaran con un elegante cambio de vestimentas.

Enseguida ejecutaron un episodio musical acústico, con dedicatoria a los músicos callejeros, con las canciones “Con sólo tocarte”, “Tejedor de historias ” y “Ojos negros”. La media noche casi mecía a la ciudad, pero la fiesta musical de La Maldita Vecindad  apapachaba guapachosamente a la muchedumbre, acá con cache.

Amor de vecindad, amor maldito; amor a la maldita vecindad. Sincero, puro, noble, con despecho y sin ataduras, un cariñoMALDITA VECINDAD (8) incomparable, como el sol hacia la luna.

Las raíces para la libertad se encuentran en la música, en nuestra música, una cosmovisión de la sangre que fluye entre cuerdas, en el movimiento de los cuerpos al hacer una danza y en las voces que gritan por una tierra justa con sus hijos.

Un leve intermedio fue acompañado por la “rolota” “Los Agachados”, digerible como ese chicharrón muy picosito que les va a gustar. Y después se armó el asombro con “El Barzón”, en donde a mucho pulmón Roco demostró su habilidad en la cantada.

Con palmas se recibió, bailó y acompañó a “Mojado”, momento en que Sax mostró sus habilidades en un solo de saxofón largo y con una sola bocanada de aire. Y luego para completar el par de reyes surgió desde las calles de la gran ciudad “Morenaza”.

MALDITA VECINDAD (3)Los tiempos violentos se olvidan, se disfrazan o se esquivan de muchas maneras, pero quedan plasmadas las crónicas de sus actos en letras inteligentes, con pasión y sabiduría. Los ancestros nos regalaron el don del habla, sus hijos nos enseñaron la tolerancia y el respeto, muestra de lo escrito son los temas “Chacahua”, “Tatuaje”, “Rafael”  y “2 de octubre” que se escucharon durante la gala de 30 años de los hijos del quinto patio.

La Maldita Vecindad invitó a sus “carnavales” de Desorden Público para la canción “Maldito desorden”, una unión de México y Venezuela, décadas de hacer ruido, de manifestarse en el arte, de pedir conciencia, de congregar a todos por el todo; baluarte de América entera.

“Fut callejero” y “No les creo nada” se disfrutaron con alevosía y ventaja, pero chilas pelas y pintaron su raya al interpretar “Un poco de sangre”, la guitarra levantó a todos los que estaban en sus butacas y las cabezas se inundaron de notas poderosas equivalentes al canto del ave en la gran selva de concreto.

Y de pronto, llegó el “Pachuco”, antes de que empezaran los trancazos. Baile eufórico, puños, piernas y hasta las almas volaron en el cosmo sideral. El tiempo nunca paso, todos jóvenes, con ilusiones, con esperanzas y con la rebeldía de su época.MALDITA VECINDAD (9)

Nos transformó en prosa y bohemia, un canto para el amor, para la amante eterna llamada soledad, para la tristeza que se besa con la alegría, vimos ese rincón muy especial en el alma tatuado con tinta de tequila y danzón, la pasión de un cigarrillo, el cuerpo del placer devorado por la noche quieta como la mirada del amante añejo; “Kumbala” retorció a la noche.

Demasiada música a cambio de una fracción de metal, las bellas plumas del quetzal volaron sobre un Maldita Vecindad dándole el don de mostrarle al mundo la verdad, el cariño sincero, el ritmo, la danza joven, el valor de elevar la voz en  contra de las injusticias, la pasión y la revolución de conciencia.

No sólo se celebraron 30 años de paz y baile, se celebraron miles de historias alrededor de una banda icónica de México. El cache y la lucha de una sociedad, eso se refleja en La Maldita Vecindad y los Hijos del Quinto Patio. Entre todos es que haremos todo.

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