SI LA GRASA ES TAN MALA… ¿Porqué la comemos?

Por: Laura Mónica Rodríguez.

Es una imagen frecuente en las series de televisión, telenovelas y películas románticas, que, cuando la protagonista está triste, deprimida, preocupada, etc., su primer impulso es tomar una manta, una caja de pañuelos desechables y por supuesto, un gran bote de helado de chocolate o cualquier otro que tenga como componente principal, la grasa.

gluten-carbohidratos-pan-pasta-trigliceridosHa habido muchas teorías acerca de porque nos gustan los alimentos grasosos: Por el color, por la textura crujiente, por los carbohidratos que contienen, etc., pero, ¿Porqué nuestro cuerpo parece necesitar las grasas cuando estamos tristes? La mercadotecnia de cereales, productos light, dietas milagrosas y más, nos hablan de lo malo que son las mismas para nuestro organismo, las enfermedades que pueden provocar y sobre todo, como se acumulan en lugares indeseables como las caderas, los brazos, la cintura… ¿Debemos entonces eliminarlas por completo de nuestra alimentación?

La respuesta a esto último es: NO. Las grasas, al igual que muchos otros nutrientes como las vitaminas, las proteínas, etc., son esenciales para que nuestro organismo funcione correctamente. El secreto está en el tipo de grasa que consumimos y la cantidad.light

Por ejemplo, los ácidos grasos esenciales como el ácido linoleico (presentes en alimentos como la linaza, la espirulina, los vegetales de hoja verde y la soya), no pueden faltar en nuestra dieta diaria para evitar enfermedades y deficiencias hormonales ya que ayudan a absorber las vitaminas liposolubles como la vitamina A, la D, la E y la K. Igualmente, la grasa aporta el doble de energía con respecto a los carbohidratos y tiene la facilidad de acumularse como reserva en el tejido adiposo humano para periodos de escasez.

Esto último, fue una respuesta evolutiva a la poca disponibilidad de las grasas en la naturaleza, es decir, nuestro organismo buscó asegurar que siempre estuvieran presentes para cuando fueran necesarias, por lo que desarrollamos un sistema que hace que, al ingerirlas, nuestro intestino genere sustancias endocanabinoides (parecidas a la mariguana) que provocan que nuestro cuerpo quiera consumir más grasa.

Vitaminas_y_mineralesEstas sustancias están también involucradas en varios procesos fisiológicos como el apetito, la sensación de dolor, la memoria y el estado de ánimo, según un estudio de la Universidad de California, (dirigido por el doctor Daniele Piomelli y publicado en Proceedings of the National Academy of Sciences) y, comprueba de esta manera, el porque nos sentimos mejor al comer alimentos grasosos cuando estamos deprimidos.

¿Dónde radica entonces el problema? El ritmo actual de vida, donde no podemos ir a comer a casa y debemos buscar lugares cerca del trabajo, escuela etc., ha favorecido el incremento de comidas rápidas y comida chatarra que están compuestas mayormente por frituras y alimentos ricos en grasas; la disponibilidad de este elemento en nuestro entorno cambio, pero nuestro cuerpo no. Lo anterior, aunado a que por el avance de la tecnología nuestra actividad física es cada vez menor, revela el lado obscuro de las grasas: Obesidad, colesterol alto, enfermedades de la vesícula biliar y algunos tipos de cáncer entre otras enfermedades.

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