Por: Angélica Camacho
Este sábado 6 de septiembre, el Zócalo de la CDMX se convirtió en un escenario de fuerza, conciencia y celebración con la llegada de Residente. Antes de que René se adueñara del micrófono, la noche fue encendida por el colectivo Mujer en Cypher, conformado por Arianna Puello, Ximbo, Niña Dioz, Prania Esponda, Azuky y Mena. Barras, beats y resistencia en femenino fueron los encargos de estas artistas para preparar al público: demostraron que el hip-hop y el rap también son territorios de las mujeres.

Arianna Puello, nacida en República Dominicana, abrió la noche con rimas llenas de libertad y justicia, cada canción cargada de un mensaje poderoso. Después, Ximbo y Niña Dioz prendieron al público con canciones como No puedes parar y Mezcal, logrando que decenas de brazos se movieran al ritmo de sus versos. Minutos más tarde se les unió Prania Esponda, originaria de Tlaxcala, quien con sus canciones visibiliza la violencia contra las mujeres, recordándonos la fuerza del mensaje detrás de cada tema.

La llegada de Azuky y Mena provocó gritos ensordecedores: estas freestylers, que han ganado gran popularidad en los últimos años, se lucieron en cuatro batallas llenas de mensajes de apoyo, valentía y empoderamiento femenino, dejando claro que las mujeres tienen un espacio sólido y reconocido en el rap y el hip-hop.
Cuando Residente finalmente tomó el escenario, se reunió un público impresionante de 180 mil personas, que se entregó de principio a fin. René apareció con una sudadera que decía Palestina Libre, marcando desde el inicio que la noche también sería de conciencia y solidaridad. El ambiente era de fiesta con canciones como No hay nadie como tú, Atrévete te y Cumbia de los aburridos, pusieron a todos a bailar.

Uno de los momentos más emotivos llegó cuando invitó a una familia de niños palestinos que viven en México. Verlos en el escenario, pidiendo que paren la masacre en Gaza, puso la piel de todos chinita. El Zócalo entero gritó al unísono Palestina Libre, y se veían banderas ondeando por toda la plancha. Fueron instantes de solidaridad y conciencia colectiva, aunque en México también enfrentamos problemas, el público entendió y apoyó la situación de Gaza, enviando un mensaje claro contra la violencia y el genocidio.
Entre los invitados especiales, Silvana Estrada, compositora y cantante mexicana, subió al escenario para interpretar junto a Residente el tema Latinoamérica, y se vivió la hermandad y belleza de la conexión que une a Puerto Rico, México y toda Latinoamérica: hermanos a través de la música.

Además, René compartió la historia de la canción René, contando cómo la empezó a escribir en México tras reunirse con los padres de los desaparecidos de Ayotzinapa. Su emoción era palpable, y escuchar la canción hizo que el público conectara con su propia historia, la memoria de otros y la lucha por la justicia.
La gran noche cerró con Vamo’ a portarnos mal. Y entre el baile y la diversión, también se transmitía un sentido más profundo de unión y resistencia durante todo el show. Residente demostró que se puede mezclar la fiesta con la causa, y deja claro que queremos más artistas que tengan ese poder: entretener, unir y hacer conciencia al mismo tiempo.
Una noche inolvidable, donde 180 mil almas vibraron con la música, la solidaridad y la fuerza de quienes no solo hacen canciones, sino también lucha.
