EL ESTRENO DEL REY DEL BARRIO EN UN DÍA COMO HOY

Por: Saúl Arellano Montoro

Dedicada a Rafael Aviña.

Un día como hoy pero de 1950 se estrena la que para muchos (público y críticos por igual) es LA MEJOR película de Germán Valdés «Tin Tan» EL REY DEL BARRIO (1950) de Gilberto Martínez Solares.

A punto de terminar el sexenio del veracruzano Miguel Alemán, la sociedad se movía entre una bien identificada corrupción en muchos sectores del aparato de gobierno, un charrismo sindical avasallador y un tráfico de influencias rampante.

En este punto, la película tiene dos vistas: La comedia impecable del equipo y la férrea denuncia social contra el gobierno alemanista – a punto de terminar – con frases improvisadas pero muy bien intencionadas del reparto en general liderado por Germán.

En medio de este sentir, la muy comprobada fórmula cómica de Martínez Solares-Juan García «Peralvillo»- Germán Valdés tuvo el punto más alto al presentar a este personaje de doble vida que metafóricamente mostraba a toda una clase política que se movía a sus anchas en la sociedad: El delincuente frustrado líder de una banda de pobres diablos que tratan de sobrevivir como una banda de pandilleros a la «Chicago» pero que resultan de una ternura infinita debido a su torpeza y a que su líder, Tin Tan, es realmente un buen tipo que en la práctica no se atreve a herir a nadie. Pero quedando en claro que la delincuencia, mientras no dañe y sea para ayudar a la familia no está tan mal vista.

¿Les suena este discurso a algo más contemporáneo?

Como siempre, el reparto alrededor de TinTan es igualmente espectacular al llevar ellos el ritmo de la improvisación natural de Germán y mantenerse al nivel de la narrativa para no dejar caer en ningún momento ni la historia ni la comicidad.

Y por supuesto, su carnal Marcelo con una de las más memorables escenas de romper la Cuarta Pared (cosa común en TinTan) al abrazar, estando borrachos, a TinTan y hacerlo ver directo a la cámara y señalar al público con una intención netamente de denuncia: «Mire nada más, ¡Cuánto ratero millonario anda por ahí suelto!” a lo que Tintan pide al público: «Dispenselo, no sabe lo que dice, está borracho… dispenselo».

Y desde luego, la presencia del niño actor Ismael Pérez «Poncianito» – que ya llevaba una carrera interesante con las películas Víctimas del Pecado (1950) del «Indio» Fernández y El Papelerito (1950) de Agustín P. Delgado – que era la conciencia social de lo correcto para con su padre de quién, si bien es cierto amaba y admiraba, también ponía en su lugar con frases elocuentes e indiscutibles.

Por esto y mucho más, EL REY DEL BARRIO es una película clave en la filmografía no sólo de TinTan y Martínez Solares sino de TODO EL CINE MEXICANO y que por más que se ha querido repetir la fórmula en muchas películas hasta la fecha, simplemente no es posible.

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.