Por: Eli “La Panterita” Herrera
El bienestar de las niñas y los niños es responsabilidad de todos, aunque no tengamos hijos siempre habrá menores a nuestro alrededor como sobrinos, hermanitos, primitos, vecinos, alumnos; cuidarlos es prioridad, enseñarles de buena manera, protegerlos y educarlos con el ejemplo. Los menores pasan la mitad del día en su casa y la otra mitad en la escuela por lo que los profesores tenemos una gran misión, enseñarles a niños y niñas temas para su desarrollo académico, formas de convivencia para una mejor socialización, enseñarlos a leer, escribir, a realizar operaciones lógico-matemáticas, a conocer la historia de nuestro país y la geografía del mismo, y del planeta entero de acuerdo a su etapa del desarrollo.
Pero qué pasa con su alimento espiritual. En México en las escuelas públicas de nivel básico no se imparte educación Artística, es hasta la secundaria que se lleva esa materia, ya sea música o danza en menor porcentaje. Pues bien mis amigos de El Alebrije, en el verano de 2013 la convocatoria de ConArte “organización no lucrativa creada en mayo de 2006 por un grupo de empresarios, educadores, artistas, comunicadores y profesionales de la educación y la cultura”, de esta manera se definen en su página oficial. Convocó a maestros de Danza, Teatro, Música y Canto, para aplicar y capacitarse, con el objetivo de impartir clases en primarias públicas del Distrito Federal.
La Antropóloga Lucina Giménez al frente de este proyecto estuvo todo el tiempo al pendiente informando sobre el proyecto como un piloto que iniciaría con 100 escuelas, con el objetivo de que se convirtiera en un programa permanente. El ciclo escolar 2013-2014 terminó con buenos resultados y durante este, ConArte siguió su rumbo en otros estados de la República Mexicana dejando la responsabilidad del ahora ya programa establecido SaludArte, a la Secretaría de Educación del Distrito Federal SEDU.
Es muy afortunado que exista este programa, independientemente de la situación administrativa, las profesoras y los profesores talleristas han realizado un trabajo muy bello, se han comprometido con lo más importante de este programa: los alumnos, que en general no habían tenido jamás contacto con el Arte; ahora ya en el tercer ciclo escolar se comienzan a ver los resultados, los niños y las niñas comprenden que la disciplina es importante sin ser impuesta, disfrutan sus clases, conviven sanamente, proponen y se muestran muy seguros, además del vínculo empático con sus profesores de Artes, por supuesto siempre hay niños y niñas que no les gusta alguna de las actividades, pero son los menos.
Platicando con el profesor de Canto Eumir Mancera, de una de las escuelas en donde se aplica el programa SaludArte, comentó lo siguiente: “la relación que se germina entre tallerista y alumno, es siempre la medula ósea del ideal entre ambas partes, más allá y no menos importante de la técnica en el canto como herramienta, ya que ese intercambio entre sonido dado y otorgado depende mucho de estos factores de inteligencia social que el niño desarrolla con la música, empatía, construcción de diálogo inteligente y un sin fin de inteligencias a desarrollar con la práctica de este arte sonoro” y continuó “la inclusión que ellos logran con sus demás compañeros a que se les unan en esta experiencia, han roto con sus propios tabúes al integrarse al arte de manera un tanto inconsciente”.
El programa SaludArte se aplica en escuelas públicas del Distrito Federal con horario extendido, es muy completo ya que a las dos y media los alumnos se lavan las manos, pasan al comedor en donde se les proporcionan alimentos nutritivos, fruta y agua natural, posteriormente se lavan los dientes y pasan a tomar sus talleres tanto de Activación física,
nutrición y por supuesto de Artes (Teatro, Canto y Danza). Ojalá que el programa llegue a todas las escuelas públicas del país, es necesario, urgente, que las niñas y los niños disfruten y vivan el Arte. Y así preparando mis secuencias didácticas y el evento para navidad en mi escuela, como todas las noches saldré al jardín y aullaré con la Luna.