El Pepsi center recibió el pasado 29 de agosto a la banda uruguaya No te va gustar, que dió cierre a una gira en tierras mexicanas, esta vez presentando su disco de estudio número doce, titulado «Florece en el caos». Con un inicio teatral lleno de aura, potente y muy puntual, a las 8:44 de la noche, Emiliano y compañía comenzaron uno de los shows más interesantes del mes, y quizá del año.
«Halcones y payasos» abrió la noche, con ese sonido ya característico, que revuelve vientos con una mezcla de guitarras densas y percusiones asperas que resultan en un rock crudo, que lució además, un juego de luces programado al toque para cada momento. No te va gustar no tardó en encaminar su presentación a la cosecha de gritos y aplausos, de cánticos de estadio en el recinto «noteva», «noteva», «notevagustar» sonaba al unisono en el Pepsi tras las primeras tres canciones en fila, y entre las palmas chocando y las gargantas vibrando Brancciari soltó «nosotros somos No te va gustar y estamos presentando Florece en el caos, y hemos agregado un par de canciones que sabemos les van a gustar. Estamos contentos de volver» dicho esto, volvió el rugido de guitarras y el eco de las voces se repartió en el inmueble. Pocas palabras, poco discurso, mucha música, mucha energía.

El set cumplió una doble función; la primera evidentemente presentar nuevas canciones, tales como; «La noche de ayer», «una vida más «, «cartas por jugar» y «en mil pedazos» qué sonaron poderosas, perfectas, limpias. El segundo objetivo, fue evocar las memorias sensoriales mediante los clásicos que han tomado lugar en el fandom de la banda, los rituales se hicieron presentes, los circulos de baile, los hijos en hombros cantando canciones que sus padres les inculcaron, las banderas ondeado en ese altamar de cabezas. No fue para nada complicado detectar a los escuchas más apasionados, aquellos que llevaban tatuada a la banda en la piel y en el corazón.
«A las nueve», «verte reir» y «ángel con campera» se asomaron primero, el eco las arropó de inicio a fin, seguido del aplauso. La noche avanzó, «Clara» y «el error» cristalizaron algunas pupilas y dieron forma a la noche para el cierre que fue eufórico apenas sonaron los acordes de «fuera de control», en cuestión de segundos se formaron algunos vórtices, el moshpit se hizo presente, una familia de tres integrantes quedó en el circulo gravitatorio de uno, pero lejos de querer escapar de la situación, hicieron de ese caos un momento de crecimiento, de unión. El padre sosteniendo al hijo en hombros, el hijo sonriendo y bailando siguiendo el ritmo y tomando de la mano a su madre, la postal fue conmovedora, el mensaje contundente: «Hay semillas que necesitan un poco de caos para florecer».
NTVG cerró en alto una noche que no bajó la intensidad, 32 canciones que dejaron a todos los asistentes satisfechos, inundados en emociones, huellas de lágrimas en las mejillas y las palmas enrojecidas por el aplauso constante, el cuerpo adolorido por el baile permanente, esa fue la noche de no te va a gustar.
