FLASHDANCE se estrenó en un día como hoy

Por: Saúl Montoro

UN DÍA COMO HOY pero de 1983 se estrena OTRA película icónica en la historia del cine popular de los EEUU y de muchos otros países del mundo: FLASHDANCE (1983) de Adrian Lyne.

Décadas antes de la estandarización de la palabra “Empoderamiento femenino”, el cine de esa década tomaba historias de mujeres que peleaban por abrirse paso en el mundo sin perspectivas llevadas al extremo pero si desde un punto de vista social. Tal es el caso del personaje de Jennifer Beals Alex quién es una “Working Class Girl” que trabaja como soldadora en una compañía metalúrgica en Pittsburgh (¡Amen por los Steelers por cierto!) por las mañanas y en las noches como bailarina en una centro nocturno donde acuden muchos de sus compañeros trabajadores que la cuidan como si fuera su hija o la hermana menor.

El tema social es abordado de refilón en la película al mostrar, de una manera tendenciosa, las diferencias entre las chicas de clase acomodada y las que tienen que trabajar para mantenerse y realizar sus objetivos que en el caso de nuestra protagonista es el de llegar a ser bailarina profesional. No está la trama exenta de clisés – como cuando Alex va a audicionar por primera vez y ve a las demás chicas en traje de ballet y ella de mezclilla y chamarrota – y tampoco de una historia de amor tipo cenicienta o pigmalión pero eso no importa dado que la identificación femenina es inmediata en pantalla al grado de haber puesto de moda la vestimenta de la protagonista – calentadores incluidos – al momento de bailar en los aerobics tan ochenteros; además de contar con una banda sonora que a la fecha sigue remitiendo no solo a la película sino a toda una época.

La historia romántica se cuida hasta donde es posible de no caer en lugares comunes poniendo a Alex como una mujer independiente que lucha por sus sueños sin necesidad de un hombre a su lado para ayudarla pero que al aparecer el amor, simplemente se da la oportunidad pero sin ponerlo por encima de sus metas y desde luego, logros como un mensaje positivo para el personaje femenino sin resaltar la idea del feminismo a ultranza. Una película de temática sencilla pero no por ello bobalicona que deja un sabor de boca agradable al espectador y que permite un doble acercamiento para ambos géneros resaltando más el mundo femenino de la década de los ochenta y su repercusión social positiva en plena crisis económica del extremo republicano Ronald Reagan.

Por cierto, y si estaban con el pendiente, el trasero que se ve en la canción MANIAC no es de la Beals sino de una bailarina profesional (aún más que la actriz) que la doblaba en algunas secuencias de baile.

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