Por: Sergio A. Ubaldo S.
Esta semana se estrenan dos películas, donde el común denominador son situaciones familiares.
OPERACIÓN CASINO… UN DIVERTIDO LADO OSCURO
Una pareja de clase media común y corriente, está a punto de enviar a su hija a la universidad, pero todo se complica cuando el ayuntamiento niega la beca para estudiantes talento. Con una narrativa estrambótica y una serie de efectos especiales bizarros, Andrew Jay Cohen vislumbra una comedia que mantiene su ritmo de principio a fin, pero cuyo sentido paródico carece de solidez. Pese a esto, las interpretaciones de los versátiles Amy Poehler y Will Ferrell –quienes encarnan a la impredecible pareja-, consiguen darle encanto a esta divertida y loca aventura veraniega al límite de las consecuencias.
CONOCIENDO A MI PADRE… REDENCIÓN SIN REDENTORES
Con el fin de tomar un respiro y ordenar las ideas, un músico huye hacia su casa de campo, más su tranquilidad es truncada por la visita de su hijo y de una linda cantante. Planos largos, ritmo lento y a veces pasmoso, la belleza visual de un campo desértico y una piscina sucia y la luminosidad que contrasta con los claroscuros de los personajes, son algunos de los elementos que ayudan a contar este efectivo drama. Con todo y sus clichés y los lugares comunes sobre la figura del rockstar, Tim Godsall logra un filme entrañable, uno de sus méritos radica en la construcción de los lazos emocionales entre sus personajes y en la redención como alternativa viable y no como un discurso moral y paternalista.