Por: José M. Viniegra
Un experimento biológico. Un dispositivo nanotecnológico. Tecnología para matar. Bien podrían tomarse las tres como las premisas a este filme de suspenso y terror.
Si bien Morgan no se mueve más allá del suspenso, sino en esporádicos instantes, es de alabarse que como los más recientes filmes, se inmiscuye en más de una emoción a lo largo de la historia. Hacer esto con el empleo de la música de fondo es algo deshonesto (opinión personal), pese a que es un recurso común; no obstante, es de elogiarse -como dije- el escribir primero el guión y, en su caso, la novela de que se desprende una cinta cuando ésta contiene en sí misma una variedad polarmente opuesta de emociones que van desde la gracia, pasando por el suspenso, hasta meternos en un thriller psicológico o, bien, el terror en sí mismo.
Tal es el caso de Morgan, una cinta que promete mantenernos en el asiento y hacernos experimentar algunas emociones siniestras en un lapso muy corto, con un cuello quebrado o un golpe mortal y harto asertivo en pleno combate. Y es que Morgan es un arma bioelectrónica de destrucción, pese a su inocente imagen.
Al estilo de filmes como El Mal Residente, donde Milla Jovovich sale de un experimento biológico, llevando consigo el mismo afán: destruir, y aunque son distintas las razones, el contexto y la trama, el recurso de la historia se repite. La Corporación desea mantener a un anterior sujeto de experimentación en total aislamiento para observarlo, ya que, a diferencia de sus antecesores, éste crece en conocimiento de una manera exponencial, mientras que sus emociones maduran como las de un humano: a sus escasos cinco años de edad, Morgan es una chica que aparenta más bien veinte. Ella es muy inteligente, hábil y desconoce que bajo sus emociones se halla resguardado el potencial de destrucción inminente.
La Corporación mandará a un Agente Especial, femenino, que debe poner bajo control el comportamiento de Morgan. Todo se determinará por las pruebas sicológicas que se le deben aplicar y la respuesta que ella elija ante éstas. Cuando el sicólogo la hostiga al máximo con cuestionamientos, la pone contra la pared (metafóricamente hablando) hasta sacarla de sí y desatar todo su potencial. El objetivo queda claro al Agente Especial: Morgan debe ser destruida. El experimento ha fallado. ¿O no?
Anya Taylor-Joy, a quien vimos en la reciente cinta: La Bruja, es nuestra joven actriz que interpreta esta vez a nuestro ser del mal. Opinión personal, una chica con un futuro prometedor (sólo le pediríamos que sus expresiones sean más bien variadas que parcas). Como inocente chica de las colinas o como asesina fatal, cumple bien su papel. La otra actriz principal, Kate Mara, nos gusta mucho como para el papel del Mal Residente, dicho sea de paso, si continuando la saga del videojuego estuviéramos en el número 4. En cuanto al resto del reparto, son grandes actores como: Paul Giamatti y Toby Jones, que hemos encontrado en filmes de importancia y calibre.
Si lo que buscas es acción, algunos momentos de suspenso, algo de corte sicológico en qué pensar y sangre con toques de terror, Morgan es para ti. Ya se encuentra en salas de la República para que la veas. No la pierdas.