Por: Karina Zavaleta
Bell ha tomado el riesgo de refrescar su sonido y no por ello su lírica se ha vuelto sosa, como a muchos artistas les pasa cuando exploran terrenos más bailables y “modernos”.
La década de los ochenta es famosa por ecléctica; para quienes fue una época gloriosa, después de esta época ya nada es lo mismo. Sí, hay mucha gente que vive atrapada en esos años mozos. Muchos proyectos musicales conservan el canon que les dictó aquella década, no obstante, esto a veces les dificulta hacerse de un público más joven, aunque hay quienes disfrutamos bastante el legado musical que los ochenta dejó al mundo. También hay proyectos nacidos en esta época que se atreven a experimentar con sonidos más actuales, pero no por ello pierden la esencia que los hizo tener éxito en su época dorada. Tal es caso de Andy Bell, el vocalista del dúo británico de new wave Erasure, quien el sábado 29 de agosto se presentó en el Teatro Metropólitan, donde interpretó éxitos de Erasure y canciones como solista.
El evento empezó poco después de las 20:00 hrs. con Trans X como banda invitada; este proyecto canadiense es recordado por su one-hit wonder “Living On Video”. Durante media hora inundaron el teatro con un high-energy que en realidad no despertó la energía de los asistentes, aunque hay que mencionar que la infraestructura del teatro tampoco propicia que la gente baile. Eso sí, cuando sonó el inconfundible sintetizador de “Living On Video” se dejó escuchar una ovación, pero eso fue todo.
Diez minutos después de que Tranx X terminó, Andy Bell se apoderó del escenario y, después de un efusivo saludo, “Oh, L’Amour” fue la primera canción que despertó al público. A treinta años de distancia del inicio de Erasure, la voz de Andy Bell sigue siendo potente y su dicción muy clara, además, resulta ser un tipo muy carismático, pues tras cada canción dedicaba palabras al público (con un español que se entendía a medias, pero el esfuerzo es lo que cuenta) y se dejaba retratar por los periodistas que le pedían su mejor pose.
Se unieron a Andy un par de bailarinas drag que con sus coreografías definitivamente le dieron un plus al espectáculo. Entre juego de luces, la proyección de los videos musicales correspondientes a cada canción, la música en vivo, y un setlist muy bien elegido, el ánimo de los asistentes no decayó en todo el concierto.
Andy presentó una nueva canción, “True Original”, y nadie se esperaba que en el algún momento el sonido fuera tan cercano al EBM; esto fue un contraste interesante, pues la tocó justo después de “Stop!”, éxito de Erasure de finales de los ochenta. Asimismo, casi al final cantó “Aftermath (Here We Go), una canción con un tinte muy house que hizo en colaboración con el dj y productor estadounidense Dave Audé. Bell ha tomado el riesgo de refrescar su sonido y no por ello su lírica se ha vuelto sosa, como a muchos artistas les pasa cuando exploran terrenos más bailables y “modernos”. Finalmente, no podía irse sin cantar uno de los mayores éxitos de Erasure, “A Little Respect”, la cual fue coreada a todo pulmón por los asistentes. A pesar de que el teatro no se llenó, entre los asistentes figuraron personas de todas las edades, y Andy Bell demostró por qué apela a un público tan diverso generacionalmente hablando.