Por: José M. Viniegra
Angola, cuya capital es Luanda, es un país en el sur de África. Su principal actividad ha estado basada por años en la agricultura, recolección, caza, pesca y ganadería. Desde 1975 estuvo sumida en la guerra civil. La mayor parte de su actividad se lleva a cabo en la capital y cercanías; no obstante, como es de esperarse, alrededor, donde las comunidades se dan en pequeños grupos asentados en zonas duras para la supervivencia, se encuentran los Hereros, gente que no comercia mediante dinero, sino que depende principalmente de la ganadería para realizar trueque y mantenerse de ella. Este pueblo semi-nómada, casi del todo desconocido, sobrevivió a la colonización, la esclavitud y uno de los primeros genocidios del siglo pasado a manos de alemanes: alrededor de un 70% de la población total desapareció.
En el Palacio de Minería se expone una selección de sesenta y dos fotografías de Sergio Guerra, artista visual, publicista y promotor cultural amante de la fotografía étnica del mundo. Es ésta un retrato fiel e íntimo de la vida y costumbres de los Hereros, uno de los más antiguos grupos de pastores de África y que se subdivide en subgrupos como: Muhimba, Muhakaona, Muchavícua y Mudimba. Todo lo que podemos apreciar mediante las fotografías y las anotaciones en los muros del museo puede que salga demasiado de los bordes de lo que consideramos aceptable y normal, incluso de lo
que conocemos. Cosas que para nosotros son reprobables, para ellos, al otro lado del mundo, son completamente normales; por ejemplo: heredar una vaca, ejercer la poligamia, el incesto –pues se casan incluso entre primos- y la desnudez casi total a mitad del día.
Es precisamente por lo anteriormente explicado y a través de esta muestra fotográfica, que es posible observar la magnanimidad de una civilización diferente. No sobradamente la llamo así, puesto que no viven en modo salvaje; el hecho de no cubrir sus cuerpos del todo o de tener costumbres diferentes no los vuelve retrógrados ni los limita en su uso de razón, como puede verse en el video que se muestra en la misma exposición, donde el más anciano de la tribu emprende un viaje a Luanda para hablar directamente a la gente más modernizada acerca de las carencias en salud y en educación que ellos padecen, solicitando con ello que el mundo vuelque sus ojos en la ayuda para estos subgrupos, dirigiéndose además al público de una conferencia de modo respetuoso y educado.
No sé exactamente la impresión que tendrán cuando vean el total de la exposición fotográfica, pero el impacto que me he llevado es tan fuerte y efectivo como muchas otras muestras de la grandeza del ser humano; si bien el trabajo de Sergio Guerra es profesional y excelente, es la precisión del instante y la naturalidad de la gente que vive en este pueblo lo que más se encaja como astilla en mi mente, provocándome la sensación de reconocer en la mirada, en la sonrisa y en la fortaleza de estos hombres y mujeres de piel oscura, una grandeza que los sitúa -aun si ellos no lo saben de sí
mismos- en un punto espiritual mejor acomodado que muchos de nosotros con tanta tecnología, política y religión, dándome incluso la impresión de que su unión con la Tierra es más fuerte. Sea entonces labor de cada uno obtener impresiones propias y sacar conclusiones.
Hereros, Pastores Ancestrales de Angola, se mantiene abierto de miércoles a domingo, de las 10:00 a las 18:00 hrs. en la lateral proximal al zócalo del Palacio de Minería hasta el 23 de agosto de éste año. La entrada es gratuita. Es una oportunidad formidable para reevaluar nuestros valores y nuestras posturas ante la vida y ante otras culturas.