LA PESADA REALIDAD: ¿Decir la verdad? No, ser verosímil

Por: Cristhian Chavero López

CHAVEROLa verdad es que los individuos no decimos siempre la verdad, la neta es que en periodismo la “verdad” es una quimera, digan lo que digan. ¿Por qué? Pues porque la verdad es una circunstancia difícil de lograr, una expectativa demasiada alta, que no siempre embona con la prisa del periodismo y la interpretación que se debe hacer de los hechos.

Explicarle a alguien que está equivocado, que está perdido o que le has dejado de querer es algo que uno evita, por lo que a veces preferimos decir una mentira. Lo mejor es la verdad, cosa que no está peleada con ser cortes y asertivo.etica_periodistica

Sé que esto puede sonar chocante, pero juro que lo escribo de buena voluntad: Los periodistas podemos aspirar a la verosimilitud, es decir algo razonable y con intención de veracidad, pero no la verdad, (para nada las verdades históricas que buscan las autoridades de seguridad pública, pobres diablos), la verdad verdadera es un hecho al que tal vez no podamos acceder jamás como seres humanos, si acaso la impresión de tenerla.

image-01-largeLas mismas ciencias duras (verificables, repetibles, cuantificables) son víctimas de esta naturaleza caprichosa de la verdad. Lo que hoy es una “verdad” incontestable, mañana no lo será. Un día te dicen que los objetos caen por la ley de la gravedad (Newton) y al siguiente resulta que los objetos caen por causa de la curvatura del universo (Einstein).

En el periodismo, para prevenir estos casos, uno como reportero le da autoridad de opinar a las fuentes notables o a quienes se entrevista. Hay dos grandes condicionantes para darle lugar a otra persona el sitio de fuente notable, que son su condición de experto y la de protagonismo.

Entre más sepa alguien sobre alguna materia, más autoridad será como declarante para explicar algo que yo como periodista no puedo. Mientras que el protagonismo hace que cualquier hijo de vecino pueda alcanzar sus cinco minutos de gloria, con la pura casualidad de haber presenciado directamente algún suceso memorable, extraño, relevante o trascendente.

Hay otras técnicas que nos permiten acercarnos a la verosimilitud, según el género periodístico, como evitar los adjetivos en los géneros noticiosos; evitar dar tu opinión pura y dura en general salvo que estés escribiendo géneros opinativos (como esta columna); así con los géneros interpretativos, donde se pondrán varios adjetivos, pero sin hablar por los demás, mejor describir.JACOBO (1)

Incluso así, esta labor del periodismo es la aplicación de criterio. Cuando coincidimos con quien da información pensamos que es buen periodista, aunque no sepamos por qué, nos parece bueno su trabajo.

Ante el fallecimiento de Jacobo Zabludovsky Kraveski, la madrugada de ayer, se han desatado varios mensajes y posturas al respecto del trabajo de este famoso periodista. No abundaré en la repetición de que hubo dos Jacobos, el primero como un soldado del PRI y el segundo en radio como periodista crítico. Mejor daré contexto.

Jacobo nació en 1928, hijo de migrantes judíos de Polonia y Rusia, criado en el barrio de La Merced, licenciado en derecho por la UNAM, pero periodista desde joven. Llegó a ser el líder de los noticiarios de Televicentro (después Televisa). Famoso por ser el líder de opinión en México durante alrededor de 30 años.

JACOBO (4)De entre muchas noticias y comentarios, un caso marcará el legado de su memoria, darle mayor espacio a tratar sobre el clima en la Ciudad de México y darle menos espacio a la matanza del 2 de octubre de 1968, la frase con que se recuerda hoy el caso es “Hoy, fue un día soleado” (Vea Nota). Ante estas opiniones encontradas habrá quién lo justifique, él mismo hace una gran defensa y una explicación que vale la pena leer (Nota).

Pero hay muchos ejemplos de cómo era un informador de masas no querido entre muchos mexicanos, aunque hoy ante su deceso le den respeto (Revista Proceso).

Buen ejemplo también cuando se impidió que le dieran un honoris causa en la Universidad de Veracruz (Aristegui Noticias). También comparto un fragmento del trato que dio Televisa a la matanza del 68 a 30 años del suceso (Video). Comparen esos tres fragmentos con la visión del Canal 6 de Julio (Video).JACOBO (2)

De plano me brinco la entrevista con Dalí, mejor muestro al segundo Zabludovsky, el más crítico y libre, el que transmitía en la radio, aunque el ejemplo que muestro es con la odiada y amada Aristegui (Video).

Habrá quién suelte aseveraciones tan delirantes como que era judío y por tanto, parte de la conjura judía, anunaki, reptiliana, sionista, comunista, masona (ninja, mutante del espacio) y que fue el cerebro detrás del encumbramiento de Televisa. Pero eso es pura especulación vanidosa y ociosa; lo trascendente está en que si no hubiera sido Zabludovsky Televisa habría puesto a otro, como hoy es Dóriga y mañana también será otro.

El caso es que si esa empresa no tuviera el 70% del mercado (Cnn Expansión) no habría modo de que un noticiero tuviera esa penetración en las audiencias, ese renombre. azcarragaslim

No basta con intentar decir la verdad, ser verosímil, es también dar el contexto para que sea comprensible esa verosimilitud, esa tarea es muy pesada, implica recordarle el público lo que no sabe o no quiere recordar. Asimismo, no es sólo informar, sino tener herramientas con las cuáles poder negociar y si Televisa es dueña del 70% del mercado y además podría hacer frente a otro de los gigantes mexicanos, como Carlos Slim (24horas.mx) pues nos veríamos ante un monstruo que nadie eligió para controlar a México, pero que lo hace, eso no es democracia, eso no es periodismo, eso no es entretenimiento, es capitalismo salvaje, aunque les pese mucho a los antichairos aspiracionales. (Grupo Fórmula)

verdad_mentiraEso me devuelve al tema de la verdad, no sabemos si nosotros mismo estamos listos para la verdad, no hasta que al fin la escuchamos, hasta que nos enteramos que estamos más jodidos de lo que creíamos. Por eso hay que saber más, entender más, razonar críticamente más, si no, un día alguien nos muestra lo verosímil de su entender o nos señala los hechos y nos desmoronamos o destruimos a las personas con las que nos relacionamos.

Hay que estar listo para nuevas visiones, para entender lo que negamos todos los días, hay que preparar a los otros y advertirles quiénes somos, qué hacemos y qué se pueden esperar de nosotros, por pesada que sea esa realidad. Para no vernos en la cobarde necesidad de explicarle a alguien, que “hoy ha sido un día soleado”.

 

2 Respuestas a “LA PESADA REALIDAD: ¿Decir la verdad? No, ser verosímil

  1. Que «artículo» más patético.

    Pésima redacción y ortografía: no llegas a ningún lado, no ofreces ningún punto de vista y lo peor es que sin tablas puedas tener los huevos (de forma imaginaria, of course) de opinar sobre Zabludovsky. ¿Eso es periodismo? Sin pies de foto, lugares comunes, falacias ni una estructura congruente del texto; además una opinión tan blandengue como las tetas de tu vieja. No tienes idea de lo que hablas, darki de pacotilla. Das pena.

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    • Hola Arcángel Oscuro. En primer lugar agradezco el señalamiento sobre la redacción y ortografía. No quiero entrar en un debate donde el punto sea la descalificación del otro, intentaré responderte de la mejor manera.
      Te comento que, en general, hay dos tipos de columna, las de revoltillo: donde se mezclan notas de algún tema en particular, de manera breve y sin firma. Y las tradicionales, donde la columna va en un mismo sitio, se publica el mismo día u hora; va titulada y firmada. La Pesada Realidad es del segundo tipo.
      Otra característica de las columnas del segundo tipo es que están redactadas con menos solemnidad y más familiaridad, porque se espera que el público que las lea se acostumbre a ese estilo y autor.

      Comentas que no ofrezco algún punto de vista, que la opinión es blandengue, pero que imagino que soy valiente al opinar sobre Jacobo. Pues bien, la columna no gira alrededor de Zabludovsky, sino sobre la verdad, su naturaleza difícil en el periodismo y lo dolorosa que puede ser en la vida real, en las relaciones interpersonales, Jacobo, uno de los periodistas más importantes del siglo XX en México, es un ejemplo de lo complicado que puede ser el tema de la verdad; igual pasa con la empresa que tanto se benefició con su trabajo.
      Tengo dos puntos, dos opiniones complementarias, las cito: “No basta con intentar decir la verdad, ser verosímil, es también dar el contexto para que sea comprensible esa verosimilitud, esa tarea es muy pesada, implica recordarle el público lo que no sabe o no quiere recordar. Asimismo, no es sólo informar, sino tener herramientas con las cuáles poder negociar y si Televisa es dueña del 70% del mercado y además podría hacer frente a otro de los gigantes mexicanos, como Carlos Slim (24horas.mx) pues nos veríamos ante un monstruo que nadie eligió para controlar a México, pero que lo hace, eso no es democracia, eso no es periodismo, eso no es entretenimiento, es capitalismo salvaje, aunque les pese mucho a los antichairos aspiracionales. (Grupo Fórmula)”.
      “Eso me devuelve al tema de la verdad, no sabemos si nosotros mismo estamos listos para la verdad, no hasta que al fin la escuchamos, hasta que nos enteramos que estamos más jodidos de lo que creíamos. Por eso hay que saber más, entender más, razonar críticamente más, si no, un día alguien nos muestra lo verosímil de su entender o nos señala los hechos y nos desmoronamos o destruimos a las personas con las que nos relacionamos.”
      No se necesitan huevos, güevos, valentía o arrojo para opinar sobre Jacobo, no deberían de haber temas tabú, temas de los que no se pueda hablar, nadie es intocable, esa actitud le hace daño a las sociedades, justamente porque no se problematiza la situación de la sociedad. Lo que se necesita para opinar es informarse, hacer una tesis o idea central; sabiendo que habrá a quien no le guste y quienes sí. Imagina que volviéramos al tiempo en que no se podía opinar sobre el presidente o la virgen de Guadalupe.
      Sobre las descalificaciones por mi identidad y la anatomía de mi pareja, pues paso de responderte, porque no alimenta al periodismo y sería contraproducente para la imagen del Alebrije, sólo puedo decir que si te lastimé con mi descripción de Jacobo, porque (tienes razón) no opiné sobre su persona, pues lo siento; sabía que causaría escozor tocar el tema, espero no haya sido de tu familia, tal vez debas volver a leer la columna y darte cuenta de que no lo descalifico, incluso no afirmo que haya dicho que “fue un día soleado”, sino que noto que con esa frase lo recuerdan.
      Aclaro que utilizo la palabra “lastimar” porque afirmas “das pena”, es decir que te aqueja mi texto http://lema.rae.es/drae/?val=pena , tú dirás que por malo, yo responderé que: gracias por los ánimos que me das para que yo mejore y que te sugiero leer mi columna con una visión menos emotiva.

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