Por: Alberto Barajas/Fotografías: Rafael Aroche
Fue el 9 de mayo del 2001 cuando Limp Bizkit pisaba por primera vez la ciudad de México, aquella ocasión abarrotaron un Palacio de los Deportes donde estaban presentando su «Chocolate Starfish and The Hotdog Flavored Water», era tanta la euforia que desde los primeros acordes arrancaban los círculos de slam. Ahora a casi 14 años de ese concierto se volvieron a ver las caras los fans de este quinteto, el cual fue pionero del género rap-metal, pero esta vez en un recinto más íntimo llamado Pepsi Center.
Desde las 4 de la tarde ya se comenzaba hacer una fila a las afueras del Pepsi Center y con ello muchas gorras rojas y negras de los Yanquis de Nueva York, mismas que Fred Durst puso de moda allá por los noventa, pero ya no ves a los jóvenes adolescentes haciendo filas, sino un gran número de chavorucos quienes aún tienen un adolescente por dentro y tienen ganas de ponerse nostálgicos con «Rolling», «Break Stuff» y «Faith».
Yo simplemente llegue con ganas de poder verlos y quizás hasta poder probar que aún puedo brincar, gritar y corear sus canciones, ya que en el Hell&Heaven del año pasado por trabajo me los perdí.
Luego de una larga espera y aguantar empujones en la pista y ver como volaban vasos de cerveza al escenario, aparecían en escena cinco señores quienes aún conservan a su puberto interior, era LIMP BIZKIT abriendo su noche con «Rolling», la gente en pista saltó, empujó, armó slam y coreó el tema.
Al paso de la noche el calor era tal que varios dejaron ver sus carnes al aire y así se metían al slam, un piso resbaloso por el sudor y la cerveza derramada provocó que más de uno cayera, pero eso no impidió que se apagaran los ánimos.
«My Way», «Nookie», «Boiler», «Eat you live», «Gold cobra», entre muchos éxitos más se dejaron escuchar por un Limp Bizkit que aún sobrevive a los embates del tiempo y la voz de un Fred Durst que parece que no ha envejecido y un Wes Borland que aún sigue sorprendiendo con su ingenio para sus disfraces.
Mientras tanto yo me dispuse a disfrutar del slam, grabar con mi celular videos de baja calidad pal´recuerdo además de cantar y sonreír por haber recordado aquellas canciones que escuchaba en secundaria y que han sido parte del soundtrack de mi vida.
Ayer por la noche Mi Generación vibró con Limp Bizkit y recordó que aún puede brincar, hacer slam, gritar y cantar a pesar de la edad.