Ministry en la Ciudad de México: Segunda avanzada

Por: Daniel Drack y Andrea Yebale/Fotografías: Toni François y Daniel Drack

2Tras mucho tiempo vuelvo al Circo Volador y sonrío al ver la ambulancia que se ha estacionado ante sus puertas, parece un lógico presagio. El acceso sucede en calma, pocos rostros conocidos. Jorge Monroy, director operativo del Circo Volador, funge como anfitrión y durante una breve charla me comenta que el foro lleva doce años sin un intento de portazo. Dentro, el espacio está a tope. No veo punks ni fachas rudas, me parece inusitado pero entre los 2,500 asistentes sólo yo voy de moja. El promedio de edades está entro los 35 y 45 años.

La obscuridad llega, la banda se planta, el sonido emerge y Al Jourgensein hace su entrada al escenario, con paso lento,1 encorvado y apoyándose en un bastón. Apenas queda al centro se yergue e instantes después arroja lejos dicho soporte. La rabia sigue ahí. Hay un buen sonido y una gran pantalla al fondo en donde se proyectan caóticas imágenes.

La lista de piezas que interpretan durante tres cuartas partes del concierto queda comprendida dentro del material editado en los dosmiles. Hacia el final «N.W.O.» desata la euforia y es seguida por «Just One Fix», «Thieves H.» y «So What». Hay un gran ambiente, pero la demoledora batalla que vaticiné sería el slam no llegó, al parecer la furia del público se fue con la adolescencia, el saldo es blanco. Un gran concierto, ahora augurio de un pronto regreso, pues el Tío Al estaba contento.

Foto: Daniel Drack

Foto: Daniel Drack

En entrevista exclusiva para El Alebrije, Sin Quirin, guitarrista de Ministry; nos comenta que el concierto superó sus expectativas, vio que la gente estaba sonriendo y pasando bien el rato (no extrañó las ambulancias). Él esperaba un buen ambiente y un público agradable y fue lo que la banda obtuvo. Se sentía cansado ya que fue el último día de la gira y no podía esperar a volver a casa.

Fue una gran experiencia tocar en México ya que sus padres son mexicanos: «No puedo esperar para volver, es un orgullo el tocar en la tierra de origen de mis padres». Fue una temporada de desvelo y cansancio, Ministry tenía mucho sin hacer una gira. Quirin está ansioso por seguir con su proyecto como dj. Agradece a los fans ya que, sin ellos, la banda sería nada. En un notable acto de modestia, salió a la calle tras terminar la presentación para agradecer y convivir con el público, dio autógrafos y posó para fotografías con todos aquellos que lo rodearon.

Ellos son los padres del cyber punk, y una banda a la que miles hemos rendido culto en nuestra ciudad desde finales de la década de los ochenta. Ministry aún porta el negro estandarte de la protesta social y no es de extrañarse que muchos nos identifiquemos con su discurso. Tras esta segunda visita sólo resta esperar, con algo de suerte habrá otras más.

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