Juventud…Divino tesoro.

Por: Laura Mónica Rodríguez.

manprogressiveAllá por 1930, la esperanza de vida en México era de 34 años para las mujeres, lo que significaba que muchas abandonaban este mundo sin saber que era una arruga o una cana. Ya para 1970, había subido a un promedio de 63 años, por lo que una mexicana de 40 años ya era considerada una persona mayor, probablemente con nietos y una vida resuelta.

Para este 2013, gracias a los avances en la tecnología y la ciencia médica, el promedio de vida de la mujer mexicana se ubica en los 77 años. Los 40 son los nuevos treinta y muchas mujeres de más de 50 llevan una vida social y sexual activa y placentera.

Esto parecen muy buenas noticias, pero, trajo una nueva preocupación personal y comercial a la escena… ¿Cómo hacer que mi cuerpo se vea y se sienta tan joven como mi ánimo? Un nuevo mercado cobijado en el consumismo creciente, empezó a bombardear a las mujeres con la idea de que ser mayor era anti-estético; lejos quedó esa imagen tierna de la abuela con el cabello completamente blanco y las arrugas que eran señal de experiencia, ser viejo ya no era igual a ser sabio como a principios de siglo, ser viejo era señal de ser olvidado. Fue entonces como el mercado se vio invadido de píldoras milagrosas, cremas, tónicos y por supuesto, tan recurrida desde hace un par de décadas, la cirugía plástica.col_7146

¿Qué nos queda entonces? Primero, recordar que el envejecimiento del cuerpo es un proceso natural; como seres biológicos nuestro organismo va cambiando, y no hay nada malo en ello. Del mismo modo, es muy satisfactorio verse bien, pero lo es más sentirse bien, cultivar lo que llevamos dentro y no obsesionarnos con la fachada exterior. Leía en algún lugar “cada una de las arrugas que muestra nuestro rostro, es como una cicatriz de guerra” esto es, que representan cada una de las cosas que vamos superando y sobreviviendo, por lo que deben de ser un orgullo y no motivo de vergüenza. Y lo más importante…Si los demás opinan lo contrario, ¡Al diablo con ellos! La opinión más importante es la que nosotras mismas tenemos. Aprendamos a amarnos como somos, con todas nuestras virtudes y defectos y se sorprenderían de los efectos que la seguridad en uno mismo tiene en nuestro entorno.

fruteroSi aún te preocupa el tema de la edad, no es necesario correr hacia el bisturí. La naturaleza nos ha provisto con alimentos que tienen un elíxir mágico: Los antioxidantes. Estos tienen una doble ventaja que no tienen otros métodos, no sólo retardan el envejecimiento de nuestro exterior (notorio sobre todo en la piel) sino en los que mantienen funcionando todo el sistema: nuestros órganos internos.

La primera pregunta sería entonces, ¿Qué es lo que desencadena el proceso de envejecimiento? Los culpables se llaman radicales libres. Estos se forman por reacciones químicas de las células que integran nuestro cuerpo a largo que vamos creciendo y nuestro metabolismo se hace más lento, o cuando ante una enfermedad, formamos anticuerpos para protegernos.

También influyen factores como la contaminación, el cigarro, la mala alimentación, etc.,  y por supuesto,  a mayor cantidad de radicales libres, más rápido envejecemos. También pueden producir enfermedades cardiovasculares al aumentar los niveles de colesterol y están involucrados en enfermedades como ciertos tipos de cáncer, la enfermedad de Parkinson, el Alzheimer, la diabetes, entre otros. Esto es debido a que parte del daño que causan radica en que la célula no puede regenerarse ni multiplicarse. No todos los radicales libres son malos, en algunos casos son necesarios, como para defendernos de enfermedades causadas por virus y bacterias.frutas_antioxidantes

Viene entonces la pregunta ¿Cómo funcionan los antioxidantes para detener este proceso? La respuesta más simple es que neutralizan a estos radicales libres evitando con ello que dañen a otras células, evitan que se multipliquen y como resultado, se retrasa el envejecimiento y daño a nuestro cuerpo. Un ejemplo es el colágeno que forma nuestra piel. Al ser atacado por los radicales libres, hacen que la piel se vea seca y arrugada al perder su elasticidad. Cuando contamos con los antioxidantes suficientes, se disminuye el daño. Algunos estudios indican también que los radicales libres provocan que las células pierdan la perspectiva de su espacio y por ello se multipliquen de manera desmedida (cáncer) formando tumores que pueden ser benignos y/o malignos. Los antioxidantes actúan entonces para reducir el riesgo de que esto ocurra.

Hay varios tipos de antioxidantes: Los contenidos en enzimas que nuestro cuerpo produce (como la catalasa), proteínas transportadas por la sangre (como la albumina), los que ingerimos a través de los alimentos y los farmacológicos (suplementos alimenticios).thumbs_sapo_pt

¿Dónde los encontramos? Hay diversas sustancias presentes en los alimentos que se consideran antioxidantes, como la alicina presente en el ajo, el ácido elágico que podemos encontrar en fresa, frambuesa, cereza, uva, arándano, kiwis, etc., la capsaicina en pimientos, chile, aji y cayena, los carotenoides (precursores de la vitamina A) que se encuentran en la zanahoria, jitomate, lechuga, espinaca, naranja y papaya, las catequinas que podemos encontrar en el té verde y el cacao que además aceleran el metabolismo y por tanto ayudan a bajar de peso y demás son auxiliares en la prevención del cáncer, de hecho, países en donde el consumo del té es común (como en China y Argentina) los habitantes presentan un envejecimiento más lento con respecto a los demás países.

berriesTambién están los metales como el zinc, el cobre, el azufre, el selenio y el manganeso presentes en el germen de trigo, la levadura de cerveza, el cangrejo, la calabaza, el girasol, las otras, la carne, las legumbres, los frutos secos, los cereales y el cacao que ayudan a retardar el envejecimiento de la piel, los compuestos sulfurados presentes en la cebolla y el ajo, la coenzima Q que podemos encontrar en la carne, las vísceras, el pescado, las sardinas y el cacao y que ayuda a regenerar las células, la hesperidina que se encuentra en abundancia en los cítricos, los isotiocianatos que se encuentran en la col, el brócoli, la calabaza, los nabos y los berros entre otros, las isoflavonas que además ayudan en la prevención del cáncer de mama y la osteoporisis y que se encuentra en la soya y sus derivados, el jitomate es rico en licopeno, la quercetina presente en uvas, cebolla roja, brócoli, toronja, manzana, cereza, té verde y el vino tinto que también contiene taninos que están en las uvas y las lentejas también. La zeaxantina de las espinacas, calabaza y maíz ayuda además a la agudeza visual y las conocidas vitamina C de cítricos, kiwi, piña, jitomates, espinacas y brócoli así como la vitamina E que se encuentra en los aguacates, las nueces, maíz, aceites vegetales, aceite de trigo y cereales , protegen contra los efectos de la contaminación y el consumo del cigarro. Estos antioxidantes se pueden combinar con los demás nutrientes que necesita nuestro cuerpo como las proteínas y la fibra; un ejemplo sería un plato de rebanadas de jamón con queso acompañado con uvas y fresas.

En conclusión, antes de pensar en productos milagrosos o someterse a una costosa y riesgosa cirugía, empecemos por evitar que nuestro cuerpo envejezca desde adentro de la manera más sencilla: cuidando nuestra alimentación. Si nuestros órganos internos se mantienen sanos y fuertes, esto se reflejará en el exterior.vivirmejorbellezae

Y recordemos siempre que de nada sirve una casa que se ve hermosa por fuera si se siente fría y vacía en su interior. No hay lugar más bello que aquel que llamamos hogar. Los humanos somos iguales. No hay que buscar ser perfectos físicamente, sino ser felices.

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