DUNCAN DHU CAUTIVA EL AUDITORIO NACIONAL

Por: Fernanda Arteaga./Fotos: Clasos.

Concierto de la banda Duncan Dhu en el Auditorio Nacional de laEntre pequeñas risas y murmullos procurando evitar que alguien más te escuche hablar, comienza a llenarse el Auditorio Nacional. En el fondo armonizando el ambiente se escucha música del rey Elvis Presley. Inmediatamente parase que te has teletransportado a un nuevo mundo, al mundo de Duncan Dhu, un lugar tranquilo y sereno en donde lo único necesario es disfrutar, no necesitas pensar, ni hablar, solamente debes dejarte llevar.

La hora se acerca sólo faltan 15 minutos, el lugar sigue llenándose y los asientos ya no se ven rojos, ahora tiene otros colores, cada que llegan más personas la temperatura comienza a elevarse, las voces son cada vez más fuertes.

Pero, algo pasa, la música deja de sonar, todo se pone obscuro, pequeñas luces blancas comienzan a aparecer, son las cajas de recuerdos con las que tomas cada una de las fotos que añoraras por mucho tiempo. Las respiraciones se están acelerando al grado de poder escucharlas, parece que los asientos empiezan a  incomodar, el cuerpo pide música, desean que ya inicie.

 Se escucha el famoso canto de desesperación y de ansiedad, esa canción llamada “Chiflido”. Como invocando a sus ídolos, de la nada aparece la penumbra también invocada, sigue sonando esa melodía que los ha llamado al escenario y así comienza a sonar la música. Duncan Dhu ha llegado al escenario en una descarga de energía y alegría. Les dan la bienvenida acompañada de saltos y gritos, todas las emociones salen del cuerpo como si no hubiera mañana.Concierto de la banda Duncan Dhu en el Auditorio Nacional de la

Así inicia el espectáculo, canciones recientes y algunas antiguas, la gente se está entregando. Han pasado ya 14 años desde la última vez que cantaron a México. Cada una de las melodías tiene su propio toque en el escenario, la iluminación parecen acompañarlas y darles aún más vida. La mezcla de luces hace que dos mundos choquen, uno cálido y otro frío, próximos de cada uno de los integrantes hay colores suaves, pero, arriba apuntando al cielo los matices son frescos, solitarios… igual que las letras de las canciones que están sonando.

Las parejas comienzan a juntarse para alejar el frío, la música parece acercarlos cada vez más, se  acarician y besan, se cantan al odio las letras que están acuchando. Una voz ronca y gritos piden por “Diego”, entonces canta como si desgarrara. Se le escucha decir a Mikel Erentxun, “Es un día histórico para Diego y para mí, es un placer llegar hasta este momento, aquí en México”.

En aquel instante suena esa canción, una de tantas que estaban esperando escuchar todos los asistentes, “Una calle en París”, el público se pone de pie, las palmas le dan ritmo a la canción pareciendo hacerse una.

De aquí en adelante sentarse se considera un pecado, porque nadie en el recinto lo hace, se quedan de pie escuchando y dejándose llevar, el cuerpo se está moviendo al ritmo de la música, sin sentido, sin lógica, sólo se mueve, está disfrutando. Siguen canciones especiales como la de “La última canción”, una melodía especial para Diego Y Mikel que no dudan en decirlo.

Resuena “La casa azul”, el aliento empieza a perderse, la nostalgia puede olerse, algunas lágrimas se están derramando, los enamorados parecen más unidos que nunca, el aire se impregna de emociones. Los cantantes parecen también afectados, puede verse el sentimiento en su cara, parece felicidad.

Concierto de la banda Duncan Dhu en el Auditorio Nacional de laEn la primera estrofa de la siguiente canción todo el mundo se emociona,  están alegres, alzan las manos, es el título más emblemático y esperado, “En algún lugar”, el público la entona, a veces ni el cantante puede terminar la letra, así que los seguidores la terminan y la corean, dentro del concierto parece ser el momento de mayor entrega.

“Palabras sin nombre” le procede. Con  un pequeño adiós se desaparecen del escenario, pero aquí no acaba, los presentes no dejan que Duncan Dhu se vaya, a la voz de “otra” regresan al escenario y  empiezan de nuevo a tocar. Así siguió la noche por otra media hora, en entrega absoluta, ya nadie volvió a tocar su asiento, continúa, “Cien gaviotas”.

La música para y empieza el adiós. Cada uno de ellos se presenta, ante sólo 2 nombres los presentes se entregan, Mikel Erentxun y Diego Vasallo. Se acercan a despedirse, tocan las manos de algunos fans, mandan besos y abrazos y así poco a poco van dejando el recinto. Una de sus últimas frases para despedirse de su público, la que no podía faltar, con la que mejor se puede decir adiós haciendo sentir que en verdad disfrutaron la noche.

Todo acaba con un simple “Viva México”.

2 Respuestas a “DUNCAN DHU CAUTIVA EL AUDITORIO NACIONAL

  1. Gracias por hacer tan buena descripción del concierto, sin duda estamos agradecidos con quienes organizaron este evento único en la vida, nunca pensé que sucedería, lo había imaginado pero cuando hace años se despidieron con «siempre» la nostalgia me invadia; ahora sé que los sueños pueden regresar cuando menos lo esperas, y como la vida y el amor pueden dar un giro favorable. sólo hay que tener un poquito de fe. gracias Mikel, gracias Diego, gracias Duncan Dhu!!!!!

    Me gusta

  2. Me encanto este reportaje , exactamente así fue como todo sucedió , en esa noche mágica en la que yo también pude ser cómplice, gracias Fernanda Arteaga por tan bella reseña .

    Me gusta

Replica a karla Cancelar la respuesta

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.