Los Bunkers: La mezcla de las raíces.

Por: Raúl Ramírez./Fotografías: Hector Alfaro

En el sofocante cinco de junio, la audiencia justifica su tortura tostada bajo el sol mientras esperan ingresar para observar a una de las bandas chilenas más renombradas y aclamadas de la última época: Los Bunkers. Una de sus canciones marca que “no hay nada nuevo bajo el sol, ni historias de un amor, que pueda recoger, no tengo nada que esconder…”.

b1Aquí esta tarde en su punto casi maduro, todo ocurre bajo el sol, sobre todo una incesante espera hacia los ídolos, quizá no amores, pero muchas historias por delante y bien presentes, pocas cosas se ocultan cuando mostrar la pasión es motivo de observación, el público no tiene nada que esconder.

Después de Vida de perros, Barrio Estación y Música Libre, su nueva producción A la velocidad de la luz, continua con la tradición como el séptimo álbum de estudio, no parece haber frenos para estos iconos chilenos; este disco trae su paso con los arreglos electrónicos, probando nuevos gustos sin perder a sus viejos conocidos instrumentos.

La ley de oro no escrita en los conciertos es que se disfrutan más de noche, porque todos gozan correr con el tiempo encima, que anuncia el cierre del transporte público; pero el escenario de hoy arranca a las seis de la tarde, tiene tanta cercanía que huele a tardeada de toquines, incluso los asistentes son chicos de 16 o 17 años, los camarógrafos abundan en el público y los gritos hacen ausente al silencio y la calma.

En el mundo del Terra Live Music, cada miércoles en punto de las seis de la tarde, el escenario es para la banda invitada, en foros pequeños que buscan la intimidad entre el público y su banda; Hello Seahorse, Dapunto Beat, Victimas del Doctor Cerebro y en especial Los Ángeles Azules han abierto la pista para el baile; hoy también hay baile, pero carga otro ritmo en los pasos, trae un rock de raíces chilenas, esta tarde bailan solos, con los Bunkers.b2

Álvaro, los Durán, Paco, Gonzalo, Manuel y Mauricio entran después de la presentación, los gritos de su audiencia son más fuertes que sus voces al micrófono, y comienzan con la canción que integra a la cabeza del repertorio, Desperdíciame. Canción que parece estallar en cualquier momento pero renuncia a hacerlo, sus siguientes temas tendrán esa función más adelante.

Bajo un piso de tablas que rechinan con complicidad, las chicas gritan con tanto entusiasmo que la banda tiene que gritar más fuerte y sonreírles armoniosamente para que los gritos cesen, en señal de tregua; “Miéntele” resuena como el primer clásico de la tarde, canción que expresa el placer de la traición entre los amantes, Álvaro danza con el micrófono mostrando su poder al frente, mientras que la batería golpetea con fuerza, y la guitarra anuncia sus incesantes riffs.

Canciones de su nuevo álbum, como Sur, Si estás pensando mal de mí, Sábado y Bailando solo, recordaron a todos la potencia como banda que son, inundando la escena tanto chilena como mexicana, probando sus límites y extendiéndolos como nunca antes.

b3A estos Beatles chilenos, emprendieron un viaje al pasado, trayendo una versión fresca y renovada de Cream con Sunshine of your love; pero las ansías del público son dignas de ser mencionadas, reza en cada foro del mundo, la leyenda de cuidar el cuerpo propio cada vez que una banda aviente sus plumillas, baquetas o pandereros, en señal de alegrar al público, más de un empujón y un solo panderero roto anunciaron el triunfo de esta “tardeada”.

Estos Bunkers que no abandonan y gustan a muchos, siguen muy presentes para todos; de la mano del rock y de sus virtuosos personajes, muestran la vigencia ante algunos ayeres, y ante los nuevos oídos que los aprendan a escuchar.

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