José Madero y la noche morada del sold out en el Estadio GNP

Texto y fotografías: Angélica Camacho

Este sábado sábado 24 de enero, José Madero se presentó en el Estadio GNP en un concierto que se extendió por alrededor de cuatro horas y reunió a miles de seguidores en una de las convocatorias más amplias de su carrera como solista.

Desde los alrededores del recinto, el ambiente ya anunciaba lo que ocurriría dentro. La mercancía instalada en las inmediaciones del estadio estaba dominada por el color morado, un tono que también se repetía entre los asistentes: paliacates, sombreros y distintos accesorios que funcionaron como un signo de identidad compartida entre quienes siguen de cerca el proyecto del músico regiomontano.

Podrá gustarte o no José Madero, pero la relación que mantiene con su público es evidente. A lo largo del concierto, la respuesta de los asistentes fue constante: la mayoría cantó cada una de las 45 canciones que conformaron el repertorio, sosteniendo la energía durante toda la noche. En ese contexto, llenar el Estadio GNP se consolida como un logro relevante dentro del rock mexicano actual, un recinto que pocos proyectos del género han conseguido ocupar con esta convocatoria.

El recorrido musical abarcó distintas etapas de su carrera y dio espacio a canciones de Panda, recibidas con especial entusiasmo y cantadas de principio a fin por el público. Su inclusión reforzó el vínculo con una etapa fundamental de su trayectoria y confirmó la permanencia de ese repertorio en el imaginario colectivo de sus seguidores.

Dentro del bloque Érase Una Bestia, destacó la reversión de Final Ruín, interpretada junto a un conjunto de mariachi. El arreglo aportó una lectura distinta a la canción y sumó un momento particular dentro del desarrollo del concierto.

Otro de los puntos altos de la velada fue la interpretación de ocho canciones en formato acústico, un segmento que permitió un cambio de ritmo y una cercanía distinta con la audiencia, sin perder la atención ni la participación del público.

Previo al concierto, los asistentes pudieron recorrer el Museo José Madero Vizcaíno una exhibición dedicada a la trayectoria del cantante. Aunque esta muestra ya había sido presentada anteriormente en el Auditorio Nacional y la Arena Monterrey, en esta ocasión incluyó objetos inéditos y material exclusivo, sorprendiendo incluso a los seguidores más férreos del compositor.

En la recta final del concierto, José Madero dedicó unas palabras de agradecimiento a la audiencia, donde reconoció la fortuna de contar con un público que lo ha acompañado durante 10 años de carrera como solista, una permanencia poco común dentro de una industria en constante movimiento. El Estadio GNP fue testigo de una noche sostenida por esa sinergia, visible tanto en el escenario como en cada rincón del recinto.

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