Zoé: una quinta fecha que ya tiene sello de historia

Redacción: Ro Álvarez
Fotografías: Toni Francois

El miércoles 12 de noviembre, Zoé volvió a demostrar por qué este proyecto llamado Memorex, Rexsexex y más no es solo una gira, sino un momento marcado para toda una generación. La banda firmó su quinta noche sold out en el Estadio GNP, y con ella cerró un capítulo que ya se siente legendario incluso antes de terminar.

Desde antes de las nueve, el público estaba encendido con esa emoción contenida que solo sucede cuando sabes que estás a punto de ver algo que ya trascendió. A las 9:45, entre destellos morados y rosas, las pantallas dieron la primera señal: el viaje arrancaba.

Memo Rex abrió la noche sonando impecable en un estadio que, aunque cada zona vivía su propia vibra, estaba lleno de algo más importante que la asistencia física: una energía colectiva que pocas bandas mexicanas logran sostener cinco noches seguidas. En la sección naranja, la gente estaba apretada, coreando con el pecho completo. Y sí, somos treintones, se siente, muchos empezaron sentados… pero ni así bajó la intensidad. Con Vía Láctea, el estadio se conectó como si fuera sábado y no miércoles en la capital chilanga.

Después vinieron Vinyl, No Me Destruyas y Corazón Atómico, manteniendo esa subida lenta pero segura. La banda sabía lo que hacía: no había prisa, la gente estaba entregada, atenta, esperando cada golpe del set con esa expectativa que solo genera un proyecto tan querido.

En la zona general, la masa ya no se veía como personas aisladas: era un mar. Brazos arriba, teléfonos de repente y, de pronto, ese instante en el que todo se sincroniza sin que nadie lo pida. Las primeras notas de Arrullo de Estrellas cambiaron el ambiente por completo. La piel se enchinó al instante, las lágrimas —esas que uno finge que no salieron— empezaron a asomarse, y el Estadio GNP se convirtió en un solo cuerpo respirando al ritmo de Zoé. Esos momentos no se fabrican; simplemente pasan y ya quedaron guardados en la memoria de todos los que estuvieron ahí.

Memo Rex nunca ha sido un disco cualquiera. Rodrigo Guardiola lo ha dicho más de una vez: es el álbum que catapultó a Zoé, pero también el que los salvó de tirar la toalla. Y eso se nota. Es un disco que vive en la memoria sonora de muchísima gente: quienes crecieron con él, quienes lo escucharon tarde y quienes lo recibieron como herencia emocional de alguien más. Por eso ver 5 de 6 fechas agotadas no sorprende: confirma lo que ya intuíamos.

Zoé no es una banda que depende de nostalgia barata ni de un par de hits aislados. Es un proyecto que sigue trascendiendo generaciones, que en pleno 2025 todavía llena un estadio con la misma naturalidad que lo haría alguien en su primer boom. Y eso no pasa todos los días.

Al final, Zoé ya no es solo una banda. Es un referente que está por encima de etiquetas cómodas como “indie”, “rock” o cualquier otra. Es un sonido que se quedó a vivir en nuestro país. Una historia que, aunque ya tiene varios capítulos, siempre encuentra nuevas formas de decir algo que resuena. Cinco sold outs en el Estadio GNP solo lo confirman:

Zoé es leyenda.
Y sigue siendo presente.
Y sigue siendo nuestra.

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