Por: Enrique Guerrero.
Con unos planos cerrados que resaltan demasiado, Patel ofrece una historia llena de mucha violencia y secuencias de acción bien realizadas, pero hasta ahí.

Llega a las salas de cine la cinta Monkey Man, que narra la historia de un peleador de luchas clandestinas que, se adentrará en un club de las elites y subirá poco a poco para poder encontrarse con un grupo ligado a su pasado y vengarse por un suceso que le ocurrió en su infancia.
En general, la cinta es una entretenida película de acción, y aunque tiene toda la producción y estilo de occidente, es una buena ventana para ver una historia ambientada en un lugar ajeno a nosotros como la India, y empaparse un poco de dicho país y algo de su cultura.
Este es su debut como director de Dev Patel, y resulta muy marcado el hecho que está tratando de crear un estilo propio, ya que la mayoría de planos son muy cerrados, y crea un ambiente claustrofóbico para el espectador, y esto aporta mucho a la narrativa, pues se trata de locaciones en la India caóticas y que se pueden llegar a sentir muy encerradas.
Respecto al manejo de la acción, Patel es efectivo, hace secuencias muy bien coreografiadas y sobre todo brutales, lleva muy bien la violencia, para las personas que gustan de ella, y de lo explicito, quedarán satisfechos. La carga de peleas y balazos está muy elevada.
Como cada película de este género, al menos desde hace 10 años, el punto de comparación es John Wick, y en algún punto es consciente de ello, se toma a la ligera y no busca ser pretenciosa o mucho menos, solamente es una historia de venganza.