Por: Angélica Camacho.
Hablar de tiempo es algo ambiguo ya que puede ser que poco más de un año se haya sentido como tres o más años, depende siempre de la percepción del espectador.

Para los seguidores de Enrique Bunbury el tiempo que transcurrió del anuncio de su retiro de los escenarios al anuncio de su siguiente disco Greta Garbo y los (contados) próximos shows, fue sin duda: el necesario.
“Mudémonos a Alaska, a un poblado inventado que no figure en los mapas, no haya sido registrado”.
Para entrar en contexto, el año pasado Enrique se retiró de los conciertos por un problema de salud, resultó ser que la sustancia glicol de propileno (que se usa para fabricar el humo de los shows) le causaba daño a su garganta, haciendo que cantar en las presentaciones en vivo fuera cada vez más doloroso.
“Tuve que escoger entre el flechazo o el rechazo, salir de paso a lo Greta Garbo sin ofrecer una explicación”.
La máxima expresión de un artista es plasmar en sus obras su pensamiento y su sentir en la vida, y como el mismo lo ha contado; Greta Garbo es su narrativa de los momentos por los que atravesó cuando una de sus pasiones, una muy grande se vio (en ese entonces) truncada y cada track nos narra cada perspectiva que fue teniendo a lo largo de ese camino. Al igual que el título del disco es con inspiración a Greta Garbo, una actriz hollywoodiense y del cine mudo que con 36 años de edad y estando en la cúspide de su carrera un día decidió alejarse de la vida pública, algo parecido a lo que aparentemente hizo Bunbury; retirarse en un gran momento de su carrera.

Debemos también recordar que durante este tiempo para Bunbury Desaparecer no se le dió muy bien porque otros horizontes artísticos esperaban su momento y así sus libros de poesía “Exilio Topanga” y “MicroDosis” fueron publicados, con estos los más fieles seguidores del aragonés conocieron una nueva faceta del artista.
“Las canciones ponen la mirada donde los demás las retiran”.
El “retiro” no fue en vano, fue para mejor, pues en este nuevo álbum apreciamos que en las letras Enrique habla solamente de él en varias canciones y de ese camino de emociones por las que atravesó. Nuevamente nos evoca a esa actitud de mantenernos siempre reacios a las normas impuestas por la sociedad, sugiriendo la exploración de lo no convencional y de mantener vivos los sueños y la imaginación, además su voz tiene matices que nos evocan a sus primeros discos en solitario.
Cuando a través de sus redes Enrique nos contaba que grababa este disco, y que quería hacerlo diferente a los anteriores por lo que decidió dejarse producir por Adán Jodorowsky, fue una gran incógnita para mí, porque Adán es alguien que en las anteriores participaciones que ha tenido con otros artistas, siempre deja ahí su sello sonoro, algo que hace que uno lo escuche a él a través de otro artista, pero en Greta Garbo supo medirse, quizás en “Invulnerables”, “Desaparecer”, y en “Para ser inolvidable”, es donde más podemos escuchar su mano en la música.
“El futuro es brillante, me pondré mis gafas de sol”.
De vuelta a casa es una clásica balada rock muy sesentera, optimista y hasta quizás romántica. Las canciones tienen la magia de plasmar vivencias concretas en su letra, otro que escucha se puede identificar por la misma o asociarla con otra, en mi experiencia personal el camino de regreso a casa siempre es la mejor parte.
“Surfeando las olas del caos de la tormenta perfecta”.
Las cuatro ultimas canciones del disco tienen incertidumbre, realidad brusca, de ya fui, vine y de lecciones. De nuevo Enrique el que viene contándonos y cantándonos de esos temas que pocos hablan y que mucho importan. La música de estas canciones son las que nos conectan al sonido de los anteriores discos también. La última “Corregir el mundo con una canción” es como un blues, pero con notas que remiten a Pequeño.
En Greta Garbo escuchamos a un Bunbury que ya añorábamos oír, pues deja claro que en cualquier circunstancia posee el talento para hablar de sus emociones a nivel personal, lograr transmitirlas y conectar con quien lo escucha.
“No hace falta ser una celebridad para ser inolvidable”.
Bunbury nos cuenta lo que le pasó en el último año, de su vaivén emocional, de que lo que parecía ser el final de su carrera, resultó ser el inicio de nuevas posibilidades artísticas y personales.
Llegará renovado al escenario en sus próximas presentaciones pero por ahora hay muchas preguntas que se irán respondiendo: los músicos, ¿Otro libro? nuevas ciudades ¿El Zócalo de CDMX? Ya está contemplando el nuevo disco… quedan muchas puertas abiertas.
De “Ya no eres el mismo” hablaremos después.