Por: Ilse Becerril
No fue el principal de los Beatles, pero sí decisivo. Harrison, fue quizá el único integrante que tuvo una intervención definitiva en la política global. Contribuyó, sin saberlo, a parar lo que pudo ser una guerra incluso nuclear. Estableció que el pop tenía la obligación (moral) de injerir en desastres humanos o naturales.
Su guitarra sonó en cualquier colección de los Beatles (o sin ellos). Llevó ventaja a sus compañeros después de la separación del grupo; tenía dos elepés que contaban con su rápida inmersión en el sintetizador.
Se sabe que de los cuatro, fue quien menos disfrutó la Beatlemanía. Se alejó queriendo dejar atrás los Beatles. Ningún cariño por el grupo. Harrison lo consideró más un castigo que parte de su identidad.
Su talento fue aplacado por los intérpretes radicales, Lennon y McCartney, cuya sombra resultó aplastante para Harrison.
Navegó en 1970 con un papel protagonista, por el subidón de autoestima por parte de Bon Dylan, por tratarlo como un igual. Compusieron temas juntos.
Todo se vino abajo, cuando Harrison dejó caer su impulso. Tuvo todo; una guitarra altamente melódica, una voz implorable y un estilo reconocible, sin embargo le falto confianza, descubrió que despreciaba a su público porque eran groseros, sucios, y nada evolucionados.
Martin Scorsese director del documental, George Harrison. Living In the Material Worl, demostró que la historia se puede seguir contando aunque sea dulcificada.
Nació el 25 de febrero de 1943 en Liverpool. Su primera guitarra se la compró a un compañero de clase en 1956. Siendo famoso, sufrió un ataque de un ‘loco’ que entró a su casa, incidente que lo hizo convertirse en el beatle más callado y atormentado. Murió en el 2001 en Los Ángeles, víctima de cáncer de laringe.
