El arte de las pelotas

Por: Ilse Becerril/Fotografías: Carlos González

Estaba un día Rolando Villanzón dándole pa’ sus tunas a un texto bronco, necio y difícil de domar -de esos que no se domestican del todo-, cuando timbró el teléfono y después del apresurado “¿quién es?”, del otro lado de la línea el doctor lo interrumpió:

-Tiene un quiste en las cuerdas vocales.

Después de unos minutos se dio cuenta que retirarse de los escenarios de la ópera sería demasiado doloroso, no sabría en qué iba a acabar y qué tan a gusto estaría… Su sorpresa fue cuando en una borrachera decidió plasmar las ideas que su cerebro le había dado: Malabares,  obra que el periodista Jorge Volpi considera  fascinante: “Si el circo es un espejo del mundo, los payasos son nuestros más confiables reflejos.”

A Malabares le da  su carne,  una historia acerca de un malabarista, un filósofo y aventurero, que en un juego de espejos la realidad termina siendo ficción y todo se confunde para bien y para mal.

Circo, maroma y teatro

Resulta difícil no reírse conversando con ella. Resulta fácil entrevistarla porque no tiene vueltas. Hace magia con sus tiempos, pero le queda lugar para continuar con sus estudios.  Sandra Vianey Juárez Castellanos es una mujer alta y delgada. Su apariencia no es la de una joven que acostumbra estar en los semáforos pidiendo dinero. Es delicada e instruida. Viste unos jeans, y una chamarra de cuero. Su cabello es delgado y su estilizada figura le ha posibilitado realizar lo que hoy se denomina hula hoop.

El hula hoop o como  comúnmente se conoce “el aro”, es la manipulación de este objeto por todo el cuerpo bailando al mismo tiempo.   “Comencé haciendo esto como simple diversión, después un día mi madre me dijo que sería buena idea hacerlo frente a los semáforos y aquí estoy».

malabares

Para Vianey, este arte es una forma de expresar lo que tienes dentro, “estar en los semáforos me ha servido de mucho, principalmente en ver que a las personas les satisface lo hago. No todos me dan dinero, pero suelen darme algo como agradecimiento de la alegría que les he compartido, algunos me dan paletas, naranjas, sándwiches, o simplemente un gracias por este espectáculo.”

Apenas terminó  el nivel medio superior y quiere ser ingeniera industrial, aunque no descarta la posibilidad de profundizar en el medio del arte circense. “La gente no ve esto como una profesión. Piensan en el malabarismo como un empleo en el cual ya no hubo ninguna alternativa de ser alguien mejor .”

A pesar de que su madre fue quien la introdujo en este mundo laboral, no está muy satisfecha con una  preparación  a nivel licenciatura en el arte del malabarismo, pues piensa que su inteligencia y raciocino pueden aspirar a más.

“Cundo le dije a mi madre la intensión que tenía de estudiar las artes circenses, su primera impresión fue la de decirme que yo podía llegar a estar más lejos de lo que un simple cirquero esta”, mencionó  Vianey.

En la Universidad Mesoamericana que tiene su campus en Puebla, dentro de su plan de estudios, incluye la licenciatura de Artes Escénicas y Circenses Contemporáneas. Su principal meta es que a partir de sus posibilidades  físicas concretas puedan desarrollar un lenguaje corporal creativo dentro del marco de la estética especifica del circo contemporáneo.

Giros y malabares 

Su coordinación es casi perfecta.  Su mirada y su mente están concentradas en tres pelotas. Lanzar, agarrar, sonreír,  son tres de la palabras clave  que Antonio  González Mota, tiene presente cuando esta frente a una hilera de carros. “Algunos señores son serios, otros no tanto. Dependiendo del horario es su cambio de humor. En la tarde cuando regresan del trabajo o recogen a sus hijos,  la mayoría luce enojado, pero en las mañanas o a la hora de la comida todo es diferente, se divierten y me sonríen».

malabares II

Comenzó a los 18 años en el malabarismo de contacto, que es el manejo de un objeto que se centra en el movimiento del mismo, y como su nombre lo dice son bolas en contacto permanente con el cuerpo.

 A pesar de su poca inclusión en el medio, su interés ha aumentado rumbo a esta habilidad.

“Me he reunido con un grupo de chicos malabaristas  con la disposición de dar a conocer a las personas que el  malabarismo va más allá de ganar dinero. En nuestro proyecto llamado  AMEZAC, buscamos la difusión de este arte, mostrando en videos  eventos, concursos, convenciones  relacionados con este.”

El malabarismo, que es una especialidad del arte circense poco a poco ha ido cobrando un valor en la sociedad, impulsando no sólo a los artistas para ser partícipe de  este modo de vida.

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