Por: Redacción
El autor de libros como El nombre de la Rosa y El Cementerio de Praga, Umberto Eco, falleció ayer a los 84 años de edad. Hasta el momento se desconocen las causas de su muerte, la noticia fue dada a conocer por los familiares del escritor.
Filósofo, semiólogo, comunicólogo, escritor y ensayista, quien a lo largo de su vida publicó diversas lecturas que hasta nuestros días son grandes referentes para aquellos que se quieren dedicar al estudio de la comunicación, el arte y la filosofía. Con la tesis titulada El problema estético en Santo Tomás de Aquino se doctoró en filosofía y letras en la Universidad de Turín en 1954, y de inmediato comenzó a ejercer como catedrático en las universidades de Turín y Florencia antes de ejercer durante dos años en la de Milán.
Durante los años sesenta, como profesor de Comunicación, publicó varios de sus estudios de semiótica más importantes, como Obra abierta y La estructura ausente. Pero fue en los ochenta cuando se consagró como narrador con la novela El Nombre de la Rosa, la cual es un texto con múltiples lecturas, ya que mezcla la novela policíaca, con la histórica y hasta la semiología, esta fue llevada al cine en 1986 por el director francés Jean-Jacques Annaud y protagonizada por Sean Connery.
Eco fue acreedor a diversos premios entre los que se destacan: Medalla de Oro al mérito de la cultura y el arte, Caballero Gran Cruz de la Orden del Mérito de la República Italiana y el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, por mencionar algunos.
En próximos días se publicará en Italia su libro póstumo Pape Satàn Aleppe, el cual fue construido a partir de columnas escritas en el semanario L’Espresso. Según su editor Mario Andreose, «En esta nueva publicación se resumen los últimos 15 años de la historia de la humanidad, ya que hay pasajes que son de una comicidad espléndida, y otros en los que Eco analiza la identidad del papa Francisco, al que tenía en gran estima».
“El que no lee, a los 70 años habrá vivido solo una vida. Quien lee habrá vivido 5.000 años. La lectura es una inmortalidad hacia atrás”
(Umberto Eco)