Al otro lado de la butaca: DISTRITAL 2013, día 4

Por: Mónyka Sandoval

 “I’m feeling blue. Do you know how it feels like? No, you don’t know. It’s just… No, you don’t know.

-Lisa, Pareces una Carpeta de esas que no la para ni lo’ buey

Ojos desviados hacia ninguna parte. Un cuerpo sentado, inmóvil, con proyectos supuestos y ningún músculo en movimiento. La tristeza adorna la comisura de sus labios con arrugas que denotan una vida sin el beso de la vida.

DSC_0328De repente resulta difícil escribir sin sarcasmos, pero es interesante como un personaje se apasiona. Hechos tan intrascendentes se vuelven la dramatización más grande en la vida de una persona que no tiene vida. Utiliza el tiempo de otros como distracción. Parece reír, parece llorar, pero en la realidad sólo importa ella.

“Controlito. Controladora” dice su madre. Sí, tal vez, pero con 40 años, la sobreprotección no se vuelve problema de una, sino de dos personas que deciden someterse a una relación tan destructiva pero cómoda hasta cierto punto.

Así Nelson Carlo es como retrata la relación de Lisa y su madre, quienes no tienen una vida fuera de un departamento. No resuenan en las paredes más que gritos y oraciones fanáticas a un Dios para justificar la falta de moral que existe en la protagonista.

Parece que la forma más fácil de enfrentar la vida es comiéndosela, sin  preguntar, sin importar cuánto cuesta en cuestión de trabajo para conseguir ese antojo único a las 11 de la noche, mucho menos la vida del otro, lo único que importa es la satisfacción propia.DSC_0337

Tal vez desesperante, pero sumamente reflexiva la manera como se puede observar externamente la vida de dos seres encerrados. No se propone una solución ya que para ello, se necesita ver la realidad desde el interior y desde esa posición cambiarla.

Pero no será así, aún con la visita de psicólogos el amor de madre es tan fuerte que se pueden soportar los malos tratos y la tristeza de acompañar una vida vacía que busca amor en una familia que la abandonó desde los primeros años, pero no se da cuenta que ese amor está al otro lado del sillón.

 “-What’s my punishment? – says the fictional daughter with tears in her eyes.

 -To live with yourself and facing it. –says the fictional dad.”

-Holy Motors

 ¡Qué difícil! La vida que no es vida, o más bien. Una vida sin identidad propia. ¿Qué  es real? ¿Qué es ficción? Ya no se sabe. Conforme la tecnología avanza, la humanidad se empequeñece con formas muy simples, que inclusive pueden matar.

Sí, vivimos en un mundo vigilado en el que se emplea el uso de cámara y tecnología como un pretexto para vivir protegidos. ¿De qué? ¿De quién? Si la humanidad la hemos formado y conformado nosotros mismos.

DSC_0334Pareciera que vemos la vida ajena como una película en la que parece graciosa la forma en cómo no hay una identidad. Vivimos buscando tratando de encontrarnos, sin apelar más que a la eterna metáfora del perro que persigue su cola. Círculos viciosos, tal vez.

¿Cómo se puede cambiar aquello en lo que estamos inmersos y qué no vemos su límite como tal? Realidad. Últimamente utilizo mucho esa palabra tan intangible y cruda. Y sin embargo, lo que nos acoge y nos envuelve a “nuestra manera”.

La identidad se vuelve un juego. La película por momentos me hizo sentir paranoica y pensar que las personas que me rodean en la sala pueden ser ellas, o puede que no. ¿Quién soy yo? ¿Me conocen en realidad? o ¿Pretendo en realidad?

Todo es pareciera ser tan complicado, que al llegar el director Leós Carax lo hace ver muy sencillo:

¿Por qué los nombres se repiten en tus películas? –Porque no tengo imaginación.DSC_0343

¿Qué haces cuando no estás filmando? –Tengo una vida.

¿Es difícil conseguir presupuesto para tus películas? –Conseguir dinero es difícil, conseguir dinero para mostrar la realidad, pues es más complicado. ¿Quién quiere ver una película que refleje el día a día? Nadie.

No hace falta que diga más, veremos la realidad que más nos parezca. Seremos quienes decidimos ser, a través de la verdad o la mentira. Puede ser una película o la vida más allá de una butaca. Es decisión de cada uno, por ahora, yo decido seguir mi cobertura del Distrital rumbo a la recta final. ¡Venga! Falta mucho por ver y  escuchar.

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